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Sábado, 15 de julio de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
El sacrificio de Freire
El cántabro del Rabobank apenas presentó oposición a la victoria de Popovych, que puede ser aliado de Menchov en los Alpes
El sacrificio de Freire
RECUPERADO. Popovych, uno de los eliminados para la general en las etapas pirenaicas, se resarció con una victoria de etapa. / EFE
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EL GANADOR
Yaroslav Popovych

Datos: Drogobych (Ucrania), 4 enero 1980.

Palmarés: 7 victorias. Debut Lanbowkrediet-Colnago (2002-04), Discovery Channel (2005) Gran Premio Ginebra y Porec Trophy (2002). 3º Giro Italia (2003). Trofeo Androni Giacatolli (con Gonchar) y 5º Giro Italia (2004). Etapa Volta a Cataluña (2005). Etapas Castilla y León, Vuelta a Georgia y Tour (2006). Podio:

1. Yaroslav Popovych (DSC), 4h.34.58

2. Alessandro Ballan (LAM), a 27

3. Óscar Freire (RAB), a 29

Mejores vascos:

19. Iñaki Isasi (Euskaltel) m.t.

29. Haimar Zubeldia (Euskaltel) m.t.

39. José Luis Arrieta (AG2R) m.t.

Líder de la general:

Floyd Landis (Phonak)

Incidencias: 14 de julio. Fiesta Nacional en Francia. Etapa larga (211 km) y disputada con mucho calor. Los ciclistas superaron los 46 km/h de media. La escapada más larga se produjo en el km.25, después de pasar el col des Ares, e incluyó a Bennati, Verdugo, Hincapie, Voigt, Hushovd, Pereiro, Moncoutié, Guerini, Millar y Rasmussen, entre otros. Nunca superaron los 1'10 de ventaja y fueron alcanzados en el km 94 gracias al esfuerzo de Davitamon y FDJ.

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El ciclismo es, como el boxeo, un deporte de puños apretados. Los boxeadores se preparan lanzando golpes contra la imagen que les devuelve el espejo. Los ciclistas pedalean sobre su sombra. Son deportes tercos, con la memoria llena de golpes. Comparten un pasado glorioso, copado de mitos en sepia, y un presente confuso. Al boxeo, la corrupción lo sumió en la marginalidad. Al ciclismo le está arrinconando el dopaje. Viejos deportes. Viejos ritos. Como el amaño de combates. O la negociación de las etapas.

Ayer, por ejemplo, la victoria fue múltiple: ganó Popovych, un consuelo para el equipo huérfano de Armstrong, el Discovery. Y ganó también el Rabobank, los colores de Freire, una de las víctimas de Popovych. Para la escuadra holandesa, la de ayer era una velada menor. «Túmbate en el último asalto». Frase de cine negro pronunciada a media voz entre humo y amenazas. Algo así debió escuchar ayer Freire. Su derrota gana para el Rabobank un aliado en los Alpes, el Discovery. Desde ayer, quizá Menchov tenga ya dos equipos para el gran combate de París contra Landis. Ya hay cartel. Ayer en Carcassonne todos levantaron los brazos. Menos Freire, el púgil que archivó sus puños y, masticando bilis, se tiró a la lona.

El Tour es una enciclopedia. De sus lomos cuelgan muchas historias. Hubo una en la cima de La Plagne, en 2002. En el cuarto Tour de Armstrong, uno de los más fáciles. Para la decimosexta etapa, la carrera ya estaba empaquetada y franqueada con dirección a Estados Unidos. Ese día, a un holandés, Boogerd, le sellaron el pasaporte para desembarcar en La Plagne. Fue su gran día, y también el de su equipo. Claro: el Rabobank. El detalle quedó registrado. Otro capítulo de la enciclopedia.

Ayer se releyó durante la fuga a la que pusieron nombre y sudor cuatro ciclistas: Ballan (Lampre), Le Mevel (Credit), Freire (Rabobank) y Popovych (Discovery). Los vehículos del Rabobank y el Discovery corrieron en paralelo bajo un sol tiránico. Recordando favores. Alquilando futuros. Ballan, un clasicómano, suponía un peligro. Es más lento que Freire, pero más veloz que Popovych. Había que eliminarle. ¿Cómo? Cosiéndole a su rueda el lastre del cántabro. Clavándole ese cuchillo. Luego lo dijo en la meta el italiano: «He corrido contra dos». Dos y dos: Popovych, que de crío iba para boxeador. Qué casualidad.

La primera bicicleta

De noche, a cada lugar le corresponde la visión de un trozo del universo. En Kalinov, una esquina de Ucrania, las estrellas se llaman Sergei Bubka y Vitali Klitschko, campeón del mundo de los pesos pesados. Los niños pedían una pértiga o unos guantes. Jugaban cuerpo a cuerpo. En el barrio de la supervivencia. Con furia en los brazos para huir de allí. A Yaroslav le rescató la separación de su padres. Se fue lejos. Con su madre y sus hermanos. A Drogolych, un pueblo con velódromo. Con bicicletas a compartir entre los chavales de la escuela. Había que pelear por ellas. No con los puños, sino con las piernas.

A golpes se hizo con una. Y con ella y sus títulos nacionales llegó luego a Italia, a la casa de Ernesto Colnago, el mítico constructor de bicicletas, el mejor enlace con el ciclismo del Este. Allí siguió boxeando. «Cuando llegué del ciclismo sólo me sonaban Induráin, Bugno, Chiapucci y Gonchar», confesó al ganar el Mundial sub'23 de Lisboa (2001), su billete de ingreso al campo profesional. Había entrado en las veladas buenas: fue tercero en el Giro, fichó por el Discovery, Armstrong le citó entre sus posible sucesores...

A puñetazos. Popovych significa 'hijo del cura'. Cosas de Ucrania. Nada que ver con la realidad. Sin piedad. Es un púgil. En los combates anteriores de este Tour, su equipo se había desplomado. K.O para Hincapie, Savoldelli, Azevedo y también para él. Pero siempre hay un duelo más. Festival en Carcassonne, la ciudad amurallada, rescatada intacta de una película medieval. O de un filme de cuadriláteros. Popovych afrontó así el final. A golpes. Atacó sin cesar. Boxeo, deporte tenaz. Cargó de directos las espaldas de Ballan, Le Mevel y Freire. Le Mevel cayó de inmediato. Es un peso medio. Pero los otros daban la talla. Sobre todo Ballan. Popovych arremetía y Ballan se protegía contra las cuerdas. Mientras, en el rincón, Freire se limitaba a danzar de puntillas. A rueda de Ballan. «Estaba sin fuerzas», alegó en la meta.

Al tercer derechazo de Popovych, Ballan dobló la rodilla. Se arrodilló. Y con él, Freire, intacto pero en la lona, escuchando cómo con cuenta final se le iba la que podría haber sido su tercera etapa. La perdió. La ganó su equipo, que tiene velada con Menchov en París. Ciclismo de cine negro.



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