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Jueves, 13 de julio de 2006
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Fiesta de amor en Stralsund
El presidente de EE UU y la canciller alemana profundizarán su amistad en una minicumbre que celebran hoy en una ciudad modelo de la ex RDA
Fiesta de amor  en Stralsund
Merkel y Bush, durante la visita de la canciller alemana en mayo a Washington. / REUTERS
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¿Es una minicumbre, un encuentro entre amigos o una fiesta de amor, como afirma el periódico 'Süddeustche Zeitung'? La visita que inició ayer el presidente George W. Bush en el estado de Mecklenburgo Pomerania Occidental, una región que perteneció a la desaparecida Alemania comunista y donde la actual canciller alemana, Angela Merkel, vivió su infancia y juventud, es todo eso y algo más.

El presidente de EE UU estará hoy en Stralsund, una pintoresca localidad medieval ubicada en la costa báltica. Después de saludar al alcalde de la ciudad, ver la catedral y sostener un encuentro con la prensa, el presidente compartirá una barbacoa a base de jabalí con antiguos disidentes en Trinwillershagen, una pequeña ciudad modelo de la ex RDA, que era visitada regularmente por los jerarcas comunistas.

Aunque Bush y su anfitriona también desean intercambiar ideas sobre la cumbre del G-8, Guantánamo y el programa atómico iraní, la presencia del mandatario estadounidense en la zona tiene una meta más concreta: demostrar al mundo que las relaciones germano-americanas vuelven a gozar de buena salud, gracias a la nueva mandataria alemana.

Pero hay algo más. Tras constatar que su principal aliado en el continente, el primer ministro británico, Tony Blair, tiene los días contados y que su entrañable amigo y aliado, Silvio Berlusconi, fue destronado del poder en Italia, Bush sabe que la líder emergente en el continente europeo es la canciller alemana.

En vísperas de la visita, Bush concedió una entrevista al periódico económico alemán 'Handelsblatt', en la que aplaude con entusiasmo la posición de Merkel en el conflicto iraní, un elogio que nunca tuvo con el ex canciller germano, Gerard Schröder. «Alemania ha hecho un gran aporte durante las negociaciones con Irán y estoy muy agradecido de la posición de fuerza de la canciller», dice el líder estadounidense.

Durante la última visita que realizó Merkel a Washington en mayo, el presidente pidió a la dirigente alemana, durante una cena oficial en la Casa Blanca, que contara algunas impresiones sobre la forma de vida que había tenido bajo el régimen comunista.

Merkel accedió, pero también invitó a Bush a conocer la región donde ella creció y donde se postuló por primera vez como candidata a diputada del Parlamento Federal. «Los dos estamos interesados en tener una relación estrecha y de confianza», confesó la canciller, en una entrevista con el periódico 'General Anzeiger' de Bonn. «Su visita a mi hogar político hará posible que el lado americano entienda más fácilmente nuestra posición».

Derrota del comunismo

Aunque Angela Merkel carece del carisma que tenía Schröder, su carácter directo y decidido parece haber impresionado a su amigo americano, quien también quiere ver en la persona de la líder alemana, un ejemplo vivo de la victoria de su país sobre el comunismo. Gracias a la caída del Muro de Berlín, Angela Merkel pudo abandonar la física y protagonizar una asombrosa carrera política

El encuentro entre ambos líderes, bautizado por el periódico 'Süddeutsche Zeitung' como «Fiesta de amor en Stralsund», es cierto, profundizará la amistad entre Bush y Merkel, pero la población de la ciudad no podrá ser testigo del extraordinario encuentro. Durante las seis horas que permanecerá Bush en la ciudad, nadie podrá abandonar sus casas, ni tampoco abrir las ventanas. Los coches y las bicicletas ha sido retirados de las calles y el mandatario tendrá un 'baño de multitudes' con mil ciudadanos escogidos a mano, de los que uno de cada tres será un soldado vestido de civil.



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