Irán está dado muestras de apreciar la oferta que le ha hecho la comunidad internacional para abandonar el enriquecimiento de uranio y renunciar en la práctica a la fabricación de bombas nucleares con medios propios. Ayer volvieron a reunirse en Bruselas el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana, y el negociador iraní, Alí Lariyani. En una rueda de prensa celebrada en la embajada iraní tras la reunión Lariyani, que había mantenido un breve contacto con los medios informativos a la salida del Consejo de la UE sir revelar sus opiniones al respecto, reconoció que la oferta de las grandes potencias es «aceptable».
Teherán, sin embargo, considera que la exigencia internacional de abandono previo del enriquecimiento de uranio, como condición necesaria para el inicio de la colaboración económica y tecnológica de la comunidad internacional con el régimen de los ayatolás, precisa aún ser negociada.
El contacto con Solana se celebró bajo una intensa presión de quienes, como Washington, consideran que Irán ha tenido tiempo más que suficiente, durante estas últimas cinco semanas, para ponderar las ventajas de la oferta que le ha formulado el grupo de seis potencias que quieren dar término a la crisis nuclear con el país, es decir, EE UU, Rusia, China, Alemania, Francia y Reino Unido.
Oferta
La oferta comprende un paquete tecnológico avanzado, incluido un reactor nuclear de agua ligera para usos civiles, y cooperación económica. A cambio, la comunidad internacional le exige a Teherán el abandono de las operaciones de enriquecimiento de uranio. El régimen iraní se ha escudado hasta ahora en presuntas «ambigüedades» de la propuesta internacional para no aceptar el compromiso.
Al término de la reunión , Javier Solana precisó que durante las próximas horas se iban a mantener contactos con las capitales concernidas, antes de la reunión de ministros de Exteriores de los seis países implicados en la oferta, que tendrá lugar hoy en París, y en la que se decidirá el camino a seguir. Lariyani rehuyó ayer los compromisos y pidió «paciencia», porque «el proceso es largo».