Los socialistas vascos sospechaban que la rueda de prensa convocada ayer por la izquierda abertzale no iba a ser de guante blanco y prepararon una respuesta acorde a las renovadas exigencias que acabó planteando Joseba Permach en su comparecencia en San Sebastián. Rodolfo Ares, el portavoz de la ejecutiva socialista y el dirigente que acompañó a Patxi López en su encuentro del jueves con la delegación de Batasuna, reiteró en respuesta a las reclamaciones de Permach que el Gobierno no va a derogar la Ley de Partidos para facilitar su regreso a la legalidad, aunque agregó a esa constatación un mensaje cargado de intención: los representantes abertzales «saben» que el Ejecutivo no anulará la legislación vigente, por lo que les instó a que «no se equivoquen y no trasladen falsas esperanzas a su gente» y al conjunto de la ciudadanía.
«Si la izquierda abertzale quiere hacer política en democracia, lo que tiene que hacer es adoptar las medidas necesarias para convertirse en una fuerza legal», enfatizó Ares, quien devolvió la pelota al tejado de Batasuna al asegurar que no son el resto de los partidos los que tienen que «resolver su situación». El portavoz socialista no precisó qué pasos deben dar Otegi y los suyos para reincorporarse al ejercicio normalizado de la política, aunque su partido no contempla otra alternativa que un cambio de siglas acompañado de nuevos estatutos que certifiquen el alejamiento de los independentistas de la violencia de ETA.
Al emplazar a Batasuna a que no genere «falsas» expectativas en su propia militancia, Ares vino a dar por hecho que sus dirigentes son plenamente sabedores de que el Gobierno no dejará sin efecto la normativa vigente para facilitar la legalización y que, pese a ello, están trasladando a sus bases un mensaje que no se correspondería con la realidad. El representante del PSE incidió en que «la democracia y el Estado de Derecho no van a rebajar sus exigencias» para que Batasuna pueda volver a hacer política sin cortapisas, al tiempo que insistió en que «son ellos» quienes deben 'mover ficha'.
Según remarcó, la formación abertzale debe ajustarse «a las reglas del juego, los derechos humanos y la legalidad». Y lo que es más: tiene ante sí «la responsabilidad de responder al clamor» que le obligaría a dar ese paso -enfatizó- existente no sólo «en la inmensa mayoría de la ciudadanía vasca», sino también en su militancia.