Los 52 kilómetros de la contrarreloj se han hecho eternos, incluso a mí que he salido tranquilo, a no malgastar esas reservas que tanta falta van a hacer en los Pirineos. Galdeano me ha dicho que regulara y que me limitara a terminar. Sin relajarme en exceso, porque el fuera de control siempre es una amenaza, pero tampoco a hacer carreras. He cumplido con el objetivo.
Los líderes del equipo han terminado bien. Cada uno en su sitio y en sus registros. Haimar Zubeldia ha hecho una crono buena. Lejos del mejor, pero dentro de lo esperado y Mayo igual. Es más escalador y en las cronos muy largas pierde tiempo. Ha tenido referencias y ha perdido el tiempo que esperaba. No tengo las referencias exactas, pero me ha dicho que andará por los cinco minutos (5:36). Normal.
Hemos pasado el primer trago malo del Tour. Ahora nos quedan dos etapas de llaneo donde no descarto intentar la aventura. Me gustaría dejarme ver ahora que las posiciones están fijadas y habrá mayor libertad de movimientos. Después del día de descanso aparecerá la montaña. Tengo ganas y miedo a la vez. He venido a la carrera a trabajar para Mayo y Zubeldia. Espero estar a la altura. Los Pirineos son muy exigentes y me van a exigir el 100%.
En la etapa de hoy hay algunos corredores que me han impresionado. No Gonchar, que es un especialista y ha ganado. Es lo normal. Me ha gustado mucho la manera de correr de los T-Mobile y de manera especial la de Landis, a quien veo muy metido en la carrera. Rogers no pierde comba y Kloden también está arriba. Se va pareciendo al ciclista que hizo podio.