El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaka acusó anoche al dirigente del PNV Gorka Agirre de un delito de colaboración con ETA y le impuso una fianza de 30.000 euros, pagaderos en 72 horas, para poder eludir la prisión. El burukide, al que el magistrado tomó declaración durante más de cuatro horas como imputado dentro de la operación desplegada en la última semana por el cobro del 'impuesto revolucionario', se convierte en el primer responsable en la historia de la formación jeltzale en ser acusado formalmente de cooperación con la organización terrorista. Grande-Marlaska, que asumió la petición realizada por el fiscal, obliga a Agirre a comparecer cada lunes en los juzgados de Bilbao y le prohíbe expresamente abandonar España, aunque podrá solicitar permisos mensuales como responsable de Relaciones Internacionales de los peneuvistas.