A la hora del Angelus, el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal y el alcalde dieron ayer inicio a la construcción de la iglesia de Miribilla, la primera que se edifica en la ciudad en 15 años. En una ceremonia religiosa seguida por numerosos vecinos, Ricardo Blázquez aseguró a pie de obra que la nueva parroquia ejercerá «una fuerza integradora muy importante entre los habitantes» de un barrio en pleno crecimiento. En el plazo de cuatro años, cuando estén acabadas sus 3.000 viviendas previstas, la zona estará habitada por 10.000 personas.
Por este motivo, Iñaki Azkuna destacó el papel del templo, pero también el de otros equipamientos, entre los que citó el Palacio de los Deportes, el frontón de mano y un ambulatorio, este último especialmente solicitado por el vecindario. La iglesia, levantada sobre las viejas minas de San Luis y Malespera, podría abrirse al culto dentro de año y medio.
Al parecer, la existencia de viejas galerías ha podido influir en el retraso del comienzo de la obra, admitido por el Obispado. En un altar improvisado bajo una carpa en la parcela que acogerá la iglesia, Blázquez agradeció la colaboración institucional y apeló a la convivencia, en la convicción de que la nueva parroquia ayudará en «la integración de todas las familias» del barrio, vecino de Bilbao la Vieja.
Fuentes del Obispado explicaron que la iglesia contará con un sótano para garajes, «unas cincuenta plazas», aunque indicaron que «aún no se sabe su fin». Uno de ellos podría ser el alquiler a los vecinos, con la idea de ayudar a la financiación de una obra cuyo presupuesto no se dio ayer a conocer.
En la ceremonia también participó una nutrida representación de las Siervas de Jesús, orden fundada por Santa María Josefa del Corazón de Jesús (1842-1912). El templo lleva el nombre de esta mujer, célebre por cuidar de los enfermos de las minas. La última iglesia edificada en Bilbao es la de Birginetxe de Txurdinaga, cuya labor parroquial se inició el 1 de mayo de 1991.