El consejo de Metrovacesa logró ayer que la junta de accionistas aprobara todas las propuestas incluidas en el orden del día, pese al voto en contra emitido a gran parte de ellas por los representantes de la familia Sanahuja, primer accionista de la inmobiliaria con un 24,2% de su capital, que pretende hacerse con otro 20% a través de una OPA y que anunció que impugnará cuatro de los puntos de la asamblea con los que no está de acuerdo.
En concreto, los Sanahuja actuarán contra la propuesta de realizar una emisión de bonos convertibles por 1.000 millones y la facultad dada al consejo para comprar acciones propias, ampliar capital y realizar otras emisiones de títulos de deuda, según avanzó uno de los representantes de la familia durante su intervención en la asamblea.
Estos promotores catalanes alegan que Metrovacesa no debe comprar más acciones propias hasta no aclarar la gestión de las adquiridas el pasado año, y piden que las ampliaciones y emisiones de bonos aprobadas en junta cuenten derecho de suscripción preferente para los actuales accionistas de la empresa.
La junta de Metrovacesa estuvo marcada por la batalla que libran la familia Sanahuja y el presidente de la compañía, Joaquín Rivero, por hacerse con el control de la misma, a través de sendas 'opas' competidoras.
Los Sanahuja lanzaron en marzo una oferta por el 20% de la empresa a 78,10 euros por acción para elevar su participación hasta el 44,2%, a la que Rivero, junto al constructor Juan Bautista Soler, respondió con una propuesta competidora -sobre un 26% del capital y a 80 euros- para evitar que Metrovacesa tenga un solo accionista de control. Actualmente, los promotores catalanes intentan mejorar esta última oferta.
El presidente de la inmobiliaria revisó al alza de su previsión de beneficio para este año, que estima puede superar los 800 millones de euros, frente a los 700 millones inicialmente calculados, y abogó por el crecimiento en el exterior.