Arzalluz ha hecho estas declaraciones tras declarar, como testigo, durante más de una hora ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska en relación con las investigaciones sobre el aparato de extorsión de ETA. Arropado por miembros de la cúpula del PNV, como Josu Jon Imaz, Josu Erkoreka, Margarita Uría y Emilio Olabarria, Arzalluz negó que los miembros de su partido hayan "negociado" en relación con estos pagos.
El ex presidente del PNV explicó a los medios de comunicación que el magistrado y el fiscal habían estado "amables, correctos y hasta exquisitos" y que "es la primera vez que acudo a una citación de un juez y como todo esto a mí me sabe a tribunal de orden publico he venido con muchísima prevención".
Arzalluz mostró su preocupación por "la situación de la justicia en general con nosotros" e hizo alusión a las investigaciones abiertas contra Atutxa o el lehendakari Ibarrretxe que opinó "nos pone frente a la Justicia en un situación de sospecha de que hay más que Justicia, ahí hay política".
"Tengo que insistir en la preocupación de la politización en general de la justicia y en qué puede terminar esto", dijo Arzalluz, quien añadió que "esta situación nos lleva a un extremo en que si ya no hemos aprobado la Constitución pero la acatamos y si siguen las cosas por este camino, pienso que puede llegar el momento en que impugnemos la Constitución y no la acatemos".
Niega cualquier negociación con ETA
A la pregunta de si considera que se está criminalizando al PNV, Arzalluz dijo que "sí, se está intentando" y opinó que la ley antiterrorista "no va contra ETA , va contra el nacionalismo y estamos preocupados mientras subsista esa ley y mientras subsistan esas intenciones". "Tengo la impresión de que aquí nos está contagiando un poco la línea Bush, en que pone usted terrorismo por delante y todo vale. A eso no estamos dispuestos, ni estamos dispuestos a ser ciudadanos de segunda clase", señaló.
Respecto al supuesto pago de empresarios del "impuesto revolucionario", Arzalluz dijo: "ninguno de nosotros ha estado ni negociando ni rebajando eso que se llama la extorsión de ETA . Hemos dicho no paguéis y eso seguimos diciendo".
Arzalluz recordó que lleva dos años y medio sin responsabilidades dentro del partido, pero añadió que ha conocido la existencia de "cartas de extorsión" y que el PNV en su día estableció una "ley interna" en la que proponían a empresarios de este partido que se negaran "a pagar a nadie so pena de expulsión". "Ese es el criterio que hay hasta hoy", aunque admitió que se han dado casos de que "por miedo han pagado".
El papel de Agirre
Sobre la investigación de una supuesta conversación entre el miembro de la ejecutiva del PNV Gorka Agirre con Joseba Imanol Elosua, en prisión por estos hechos, Arzalluz dijo que hubo una conversación telefónica "que era más que la extorsión en sí, era la preocupación de que si había tregua o no, y nosotros una tregua con extorsión no la aceptamos". "Ese era el contexto, no tanto si pagaban o no pagaban, es lo que me ha preguntado", dijo Arzalluz.
Arzalluz expresó su impresión, sin referirse expresamente a ETA , de que si se han exigido pagos "han intentado justificar en un principio que eran compromisos de antes", aunque dijo que "no conozco casos ahora y las cosas que han mandado, alguna cosa la mandan en otro tono que viene a pedir colaboración para el proceso de paz", concluyó.