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Lunes, 26 de junio de 2006
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POLÍTICA
ANTONIO BASAGOITI, PRESIDENTE DEL PP DE VIZCAYA
«El PNV sí nos quiere en la mesa de partidos; al PSE le gustaría que desapareciéramos»
Cree que recuperar la sintonía con el Gobierno depende ahora de Zapatero. «Si queremos acabar con ETA, el PSOE debe ser más leal y nosotros apoyarle»
«El PNV sí nos quiere en la mesa de partidos; al PSE le gustaría que desapareciéramos»
EN ALERTA. Basagoiti advierte de que a ETA «no se le deja tirada en una esquina como a Carod Rovira». / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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Con la energía puesta en su labor municipal en el Ayuntamiento de Bilbao -donde tiene todos los boletos para repetir como cabeza de lista del PP-, Antonio Basagoiti se prodiga menos que otros compañeros de partido en diseccionar la actualidad política. Cuando lo hace, el presidente de los populares vizcaínos despliega un discurso contundente en el fondo, pero algo más sosegado en las formas. Rehúye, por ejemplo, arremeter contra el adversario por asuntos judiciales y confía en que la ruptura de su partido con el Gobierno se reconduzca. Eso sí, cree que sólo el PNV es sincero al intentar atraer al PP al ruedo del proceso de paz. A los socialistas les ve cargados de «odio».

-¿Le ponen fecha de caducidad al llamado proceso de paz?

-No. Pero cada vez se parece más al del 98, y cada vez tiene más papeletas de acabar igual. No nos gustaría que acabe mal, pero está dando muchos síntomas.

-¿Ve entonces más motivos para la inquietud ahora que hace tres meses, cuando ETA declaró el alto el fuego?

-Hay varios motivos más. La declaración del 22 de marzo era escueta y, aunque se citaban la autodeterminación, la territorialidad y la impunidad, se hacía de forma más o menos oculta. Los siguientes comunicados y las declaraciones de Otegi nos están contando lo que realmente había detrás: o les damos una serie de cosas o no hay paz. Por eso se parece cada vez más a treguas anteriores, en las que se ponía la ilusión de vivir en paz encima de la mesa y luego, cuando no obtenía lo que quería, ETA volvía a matar.

-¿Cuentan con esa posibilidad?

-Cada día hay más papeletas. El final del terrorismo se produce siempre cuando los terroristas no tienen esperanzas de alcanzar sus objetivos. Y ETA tiene hoy más esperanza que hace tres años, cuando tenían asumido que había que dejarlo de forma más o menos honrosa para ellos. En algún momento, Zapatero no podrá dar a ETA lo que pide, y tememos que entonces la banda se encuentre inflada, legitimada, con dinero en los ayuntamientos y poder en la sociedad, y mate con más fuerza que antes.

-¿Dan credibilidad a ETA cuando habla de que existen compromisos por parte del Gobierno o al Ejecutivo cuando dice que no los hay?

-ETA no me merece ninguna credibilidad y el Gobierno está dando muchos síntomas de no estar diciendo la verdad. Ahí están los informes de verificación, y luego hemos visto que existen cartas de extorsión. Por eso me quedo con la veracidad de la historia reciente, con la experiencia. Y la experiencia dice que ETA siempre ha utilizado las treguas como elemento táctico.

-Rajoy y otros dirigentes de su partido parece que sí dan crédito a ETA, porque han exigido al Gobierno que desmienta a la banda.

-No es así. No es que creamos a ETA y punto. Es que los hechos están dándole la razón: es muy posible que Batasuna pueda volver a presentarse a las elecciones, EHAK ya estuvo, hay acercamiento entre UGT y LAB, un documento firmado por parlamentarias vascas, se quitó al fiscal Fungairiño, Otegi va a reunirse con el PSE

-Sin embargo, Rajoy sí creyó a Zapatero al principio, o quiso creerle.

-Es bueno que PP y PSOE compartan estrategia y principios para el final de ETA. Lo que pasa es que el PP ha sido absolutamente engañado por el PSOE. Rajoy, teniendo gente en contra en el propio partido, consiguió hacer un debate del estado de la nación sin citar a ETA y dio su respaldo a Zapatero creyendo que no había ningún tipo de precio ni de compromiso. Pero luego hemos visto que sí los había. Eso, en el fondo. En la forma, no es decente que Zapatero anuncie en el Congreso, sin avisar a Rajoy, que se van a sentar con Batasuna. Tampoco es normal que el PP no tenga acceso a los informes de verificación, es de una deslealtad absoluta.

-¿El anuncio de la entrevista del PSE con Batasuna fue el detonante o el divorcio estaba cantado desde antes?

-Fue la gota que colmó el vaso. Me consta que Rajoy hizo un esfuerzo muy especial para lograr que el PP avalase al Gobierno, porque había gente en el partido que le costaba más dar ese apoyo al PSOE, y Zapatero le dio una bofetada en la cara delante de todo el mundo.

-Lo cierto es que el mensaje de Rubalcaba tras el último comunicado de la banda podría haberlo firmado su partido.

-Siempre están diciendo unas cosas y luego pasan las contrarias. Dicen que nunca se reunirán con Batasuna y luego se reúnen, dicen que nunca favorecerán su legalización y luego lo hacen No tienen ninguna credibilidad. Si queremos de verdad que acabe ETA, el PSOE tiene que ser más leal, nosotros tenemos que apoyarle y el objetivo tiene que ser el final de la banda.

-¿Piensa, igual que Alberto Ruiz Gallardón, que la ruptura aún se puede reconducir?

-Ojalá se pudiera. Pero ahora depende más de Zapatero.

-En el terreno de lo concreto, ¿qué tendría que hacer el PSOE para recobrar la confianza del PP?

-Debería moverse en el ámbito del Pacto Antiterrorista, no facilitar ni promover la legalización de Batasuna ni reunirse con ellos y comprometerse en el Congreso cuando anuncie el diálogo a no cambiar ningún marco ni crear ninguna mesa.

-La cúpula del PP ni siquiera tolera ya esa posibilidad, cree que no hay nada de qué hablar con ETA.

-Es normal y legítimo que un Gobierno se siente con una banda terrorista si esa banda ha tomado la decisión de dejar de matar y se va a hablar de cómo se formaliza su disolución, de cómo y cuándo se entregan las armas, de qué va a pasar con los que están huidos. En ese marco, hasta el Gobierno de Aznar lo hizo.

-¿Entonces cree que ahora mismo se dan las condiciones para que el Gobierno se siente con ETA?

-En este momento hay menos de las que había antes. Cada vez está más claro que ETA quiere algo a cambio. Si esto se llega a producir al principio hubiese sido más normal, pero ahora tenemos que sospechar que van a negociar de política.

-¿Han hablado con los socialistas vascos después del anuncio de la reunión con Batasuna?

-No tengo constancia de esas conversaciones. Se han enfriado muchísimo las relaciones en los últimos tiempos. Nosotros podemos ser muy duros con su posición política, lo reconozco, pero ellos nos miran y hablan de nosotros con verdadero odio. Gente como Pastor o López Creo que en nosotros ven reflejada su falta de principios, de coherencia y de honestidad política. No sólo se trata de que ellos defendían 'A' y ahora defienden 'B', sino que encima nos insultan por seguir en 'A'.

-¿Le da vértigo que el proceso de paz pueda salir adelante sin el PP?

-Si al final ETA deja de matar sin nada a cambio, me alegraré muchísimo. Pero me preocupa que ETA cada vez exija las cosas más claramente y el Gobierno no diga que no.

-Ya, pero, ¿les preocupa o no que a Zapatero pueda salirle bien su apuesta sin contar con el PP?

-Es que lo importante aquí no es el tema electoral. No estamos aquí por los votos y los escaños y por el poder, porque entonces nos habríamos hecho todos del PNV. Aquí lo importante es acabar con ETA de verdad.

-¿Y si Zapatero sigue adelante sin su apoyo, no cuentan con la posibilidad de que tenga todo bien atado?

-Eso lo interpreto dentro de la estrategia general que empezó el 14 de marzo de construir un país en contra de la otra parte del país. Es lo mismo que ha sucedido en la reforma de estatutos como el catalán, para el que no ha buscado ni por asomo el más mínimo apoyo del PP. Es lo que busca el PSOE removiendo la Guerra Civil, la república y el franquismo. El principal objetivo del PSOE es perpetuarse en el poder. Y también en lo de ETA piensa así. Pero a ETA es mucho más difícil engañarle que a Carod Rovira. A ETA, si la engañas, acaba matando.

-Un siguiente paso parece ser la legalización de Batasuna para después del verano. ¿Se ha hecho a la idea de volver a compartir plenos con ellos?

-Estoy convencido de que van a estar, porque el PSOE quiere que estén y porque el Gobierno no va a hacer nada para impedirlo. Volver a compartir plenos con ellos es malo, pero no sólo para mí y mis concejales, es malo para todos los alcaldes y sus gobiernos, es malo para muchos dirigentes del PNV porque, al final, los ayuntamientos y juntas generales se van a dedicar más a los conflictos particulares de Batasuna que al interés general. El problema es dejarles volver sin que hayan renunciado a la violencia, dejarles recuperar protagonismo e ingresos. Eso es mayor fuerza para ETA en una negociación. Aunque se quisiera negociar políticamente con ETA, cosa que no comparto, lo absurdo es dejárselo hacer desde una posición de fuerza.

-O sea, que en su opinión se pide la legalización con la boca pequeña.

-El más perjudicado sin ninguna duda es el PNV. Pero nunca se van a atrever a decirlo. Lo que no sé es si el beneficiado podría ser el PSE. No descarto que aspiren a gobernar con Batasuna, al estilo catalán. Pero repito: a Batasuna no se le deja tirado en una esquina como a Carod, porque Batasuna suele reaccionar a este tipo de cosas y ETA, también.

-Igual vista la experiencia del tripartito catalán y el adiós de Maragall se les han quitado las ganas.

-La gente tiene memoria débil. Yo he oído decir a Patxi López que su modelo era Maragall. Y yo les digo a los vascos que vean cuál es el progreso que quiere López para Euskadi: el fracaso de Maragall.

-Según la 'hoja de ruta' prefijada, después se conformaría la mesa de partidos. ¿Les siguen llegando cantos de sirena para que se sumen?

-Sí, sí, sí. Pero la postura del PP es clara: nunca vamos a estar en una mesa como esa porque su objetivo es ver qué premio se le da a ETA para que deje de matar. Y, en segundo lugar, porque hay un Parlamento y unas instituciones en las que se puede proponer de todo.

-¿Esos intentos de sumarles les llegan de todos los partidos?

-El PNV lo hace internamente, y el PSE hace declaraciones que no sé qué credibilidad tienen, porque lo que les gustaría es hacernos desaparecer de la vida política. Pero no lo van a conseguir.

-¿Ha dicho que el PSE quiere su desaparición política?

-Sí. Nunca aceptaron ni asumieron que en España pudiera gobernar otro partido distinto al suyo. Creo que el PNV sí quiere que estemos en la mesa, pero el PSE, en realidad, no quiere que estemos.

-El PNV sostiene, lo dijo Erkoreka, que tan necesario es el PP como Batasuna para la llamada normalización.

-Estando equivocado en el fundamento, el PNV lo hace coherentemente y de acuerdo con sus principios. Cree que hay que hacer cesiones ante ETA y de verdad pretende que el PP las avale. Los actuales dirigentes socialistas, en cambio, quieren que estemos al margen, insultarnos y hacernos desaparecer.

-¿Se imagina futuras alianzas con el PNV en una Euskadi en paz?

-Ya las ha habido, sin ir más lejos, en Bilbao, hace unos años. Lo que pasa es que el PNV necesita una pasadita por la oposición para moderar sus posturas y para que se regeneren las instituciones. Si tengo que decir si es peor para el país un pacto Batasuna-PSE o que siga gobernando el PNV como hasta ahora, tendría que pensarlo mucho. La postura del PSE de competir con el nacionalismo ha obligado al PNV a subirse otra vez al monte.Había dado un pasito para bajar y ha tenido que correr arriba cuando ha visto que venía el PSE por la ladera.



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