El Papa Benedicto XVI nombró ayer nuevo obispo de Palencia al sacerdote nacido en San Sebastián José Ignacio Munilla. Con 44 años, el hasta ahora párroco de El Salvador de Zumarraga tomará posesión del cargo el próximo 10 de septiembre, cuando reciba la ordenación episcopal en la catedral palentina. Se convertirá entonces en el prelado más joven de España.
El anuncio lo hizo público ayer Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián. Uriarte se refirió a Munilla como un «párroco muy estimado por sus feligreses» que cuenta «con unas cualidades muy notables de liderazgo espiritual». «Has sido nombrado muy especialmente obispo de Palencia, -dijo Uriarte dirigiéndose a Munilla-, una diócesis castellana que tuvo y mantuvo una recia e intensa vida cristiana, que habrá de fortalecer y actualizar».
Asimismo, Uriarte destacó al nuevo prelado como un sacerdote muy conocido «por sus frecuentes artículos de prensa referidos a fenómenos sociales que afectan a la fe católica y por algunas intervenciones televisivas». Sustituirá en el cargo de la diócesis de Palencia, «que llevaba cinco meses vacante», a Rafael Palmero, obispo ahora de Orihuela (Alicante).
«Susto y perplejidad»
Munilla, arropado por amigos, pronunció públicamente su «amén», después «del natural susto y superada la perplejidad del primer momento». Recordó sus años de alumno en el colegio del Sagrado Corazón de San Sebastián y reconoció estar «enamorado de la imagen» que preside el monte Urgull. «Al marchar de esta diócesis a tierras palentinas os llevo a todos dentro de ese Sagrado Corazón que he elegido como escudo episcopal».
Asimismo, quiso mostrar «un cariño especial por Zumarraga», donde reside desde los 24 años. «Llevo en mi memoria los momentos que allí hemos compartido: algunos dramáticos, otros duros, pero muchos también gozosos». Respecto a su nuevo destino, Munilla manifestó no tener «miedo» por mucho que aprecie «con preocupación» que «la Iglesia es zarandeada al navegar con vientos contrarios», como «la concepción secularizada de la existencia» que ha derivado en «un modelo social en el que Dios no tiene lugar».