El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz , advirtió ayer al Gobierno de que acercar a los presos etarras a cárceles del País Vasco por un pacto con la banda terrorista supondría volver «a disparar sobre Miguel Ángel Blanco y sobre todos los que fueron asesinados por no ceder al chantaje». Así lo aseguró durante una concentración ante la Audiencia Nacional previa al juicio contra Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', y su compañera Irantzu Gallastegi, 'Amaia', por el asesinato del concejal del PP en Ermua en 1997.
Alcaraz señaló que el asesinato del edil se produjo «porque España no cedió al chantaje de ETA» -que reclamó con el secuestro el final inmediato de la dispersión- y censuró que en el juicio no hubieran estado presentes el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Su asistencia, recalcó, hubiera sido necesaria para que «vean de primera mano cuál es la voluntad de estos asesinos, para que vean realmente su actitud, que están muy lejos del arrepentimiento».
En este sentido, indicó que los acusados mantienen una actitud «chulesca y desafiante» y que 'Txapote' y 'Amaia' «están realmente contentos y felices porque saben que con este proceso que llevan a cabo de rendición con la banda terrorista van a salir beneficiados». Para Alcaraz, el 'espíritu de Ermua', surgido tras el crimen de ETA, tiene «más sentido que nunca» y la «rebelión cívica está más justificada que nunca» porque, a su juicio, «se ve claramente que todo lo que decía la AVT es la verdad, que la declaración de tregua de ETA era una declaración consensuada entre el Gobierno y la banda».