La concentración silenciosa que habían convocado las Nuevas Generaciones del PP frente a la Audiencia Nacional para mantener viva la memoria de Miguel Ángel Blanco y reivindicar la vigencia del 'espíritu de Ermua', nueve años después del asesinato del edil, degeneró en una exaltada protesta contra el Gobierno del PSOE y contra la 'hoja de ruta' fijada por José Luis Rodríguez Zapatero para avanzar en el proceso de paz, al grito de «negociación, en mi nombre no».
Varios centenares de manifestantes permanecieron desde las nueve de la mañana hasta primera hora de la tarde en las inmediaciones del edificio judicial, donde habían colocado una fotografía del concejal popular con la leyenda 'Justicia=Paz. Negociación no' y decenas de velas, que se ocuparon de mantener en todo momento encendidas.
El impresionante despliegue policial en la confluencia de la calle Génova con García Gutiérrez -medio centenar de agentes antidisturbios apoyados por una unidad de caballería- evitó incidentes, sobre todo en el momento de mayor tensión, cuando los dos procesados llegaron en un autobús de la Guardia Civil. Los insultos y abucheos se trocaron en aplausos a la llegada de la familia Blanco.
Los manifestantes, pertrechados con banderas españolas, paraguas del Foro Ermua y camisetas en recuerdo del edil, corearon consignas contra el Ejecutivo, como 'Zapatero, embustero' o 'Gobierno socialista, país tercermundista' e insultos contra el presidente. Tampoco se libraron el fiscal general del Estado -«Conde-Pumpido, estás corrompido»-, el proceso de reformas territoriales - «España, una y no 51»- ni los agentes que velaban por el mantenimiento del orden. Aunque los concentrados corearon el clásico 'Vascos sí, ETA no', incontrolados insultaron a los periodistas vascos y catalanes que cubrían el acto y llegaron a arrojar monedas a una profesional de Televisión Española.