Gustavo Alonso ya se pasea con la camiseta del Darien Logroño. Ayer se dejó caer por el Palacio para certificar lo que ya se sabía: que jugará la próxima temporada con el equipo riojano. El pivote demostró que los centímetros que le faltan para llegar a la altura de otros especialistas del puesto los suple con una espalda interminable y un físico casi amenazante.
En sus primeras palabras como jugador del equipo riojano, señaló sentirse «muy motivado porque hay un gran pabellón que se llena. Se están haciendo las cosas bien y eso me decidió a venir. Además, está cerca de mi tierra». El santanderino reconoció que «no sabía demasiado» sobre el equipo antes de fichar, pero afirmó sentirse «gratamente sorprendido» por todo lo que se ha encontrado en sus primeros contactos con su nuevo club.
Llega procedente del Almería y, como casi todas las nuevas adquisiciones del Darien, tiene una larga carrera en Asobal, donde ha jugado durante casi una década. Con esa experiencia, tiene potestad para decir que la clave para mantenerse va a ser «el trabajo y la humildad. Puedes tener una gran plantilla, pero sin estas dos cosas no vas a ningún sitio».
Cree que la plantilla que se está conformando en Logroño es «seria y competitiva, algo que hace falta para una liga Asobal que cada vez es más complicada. Cada año se vuelve más difícil lograr los objetivos para todos los equipos». En ese sentido, Alonso considera que «ya no hay esos grupos de equipos tan definidos».
El pivote, completo
Alberto Suárez, por su parte, se mostró encantado con la pareja que van a formar Gustavo Alonso y Ángel Romero: «Creo que es la mejor pareja de pivotes si quitamos a los grandes equipos». El entrenador asturiano destacó que Alonso «es el contrapunto a Ángel -Romero-. Es lo contrario en todo, en edad, altura, características como jugador... Siempre buscamos compensar en ese sentido. Además, Ángel defiende en el centro, mientras que él lo hace en el penúltimo».
El protagonista, por su parte, reconocía que su futuro compañero de puesto y él «somos completamente diferentes. Yo soy más pequeño y me muevo más; él es más de bloqueos». Como sucede con Alberto Martín e Isaías Guardiola en el lateral izquierdo, la diferencia de edad en el puesto va a ser notable: 11 años separan a Alonso y a Romero.
Gustavo Alonso, cántabro y formado en el Teka, se ha caracterizado por ser un gran defensor que, además, no lo hace nada mal en ataque. «No es manco, desde luego. Suele marcar más de 70 goles por temporada», reflejó su futuro entrenador. La pasada temporada logró 75, con un porcentaje de acierto del 62%.
Su llegada a la élite de la Asobal coincidió con los últimos años en la época dorada del Teka. En el año en el que debutó en la máxima categoría (temporada 97/98), el equipo cántabro logró sus dos últimos títulos, la Copa Asobal y la Recopa de Europa. Al año siguiente, también en el equipo de su tierra, fue subcampeón de la Recopa.
Cerca de su tierra
Tras cinco temporadas en el Teka, buscó nuevos horizontes bien lejos, en el Gáldar canario. Allí sólo estuvo una campaña, y su carrera le llevó a Almería, donde ha estado las tres últimas temporadas. Después de cuatro años muy lejos de Cantabria, Gustavo Alonso se acerca a su tierra con el incipiente proyecto riojano, al que pretende aportar su gran experiencia y calidad. Tras las vacaciones, se incorporará a la disciplina riojana a comienzos de la pretemporada, que se espera para principios de agosto.