El ex dirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu, alias 'Txapote' y su compañera sentimental y también miembro de ETA Irantzu Gallastegui, alias 'Amaia', se han negado hoy a declarar ante la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional en la primera sesión del juicio contra ellos por el secuestro y posterior asesinato el 12 de julio de 1997 del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco.
Los dos etarras mantuvieron una actitud indiferente y no dejaron de conversar entre ellos durante toda la vista después de negarse a declarar. No obstante, los dos, al contrario de lo que hicieron la pasada semana en su primer juicio juntos en la Audiencia Nacional por el asesinato de otro concejal del PP, José Luis Caso, evitaron mostrarse desafiantes frente al tribunal.
Así, cuando la presidenta de la sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Manuela Fernández de Prado, pidió a 'Txapote', nada más entrar en la sala blindada en la que comparecen los terroristas, que se sentara en la fila de bancos de delante para poder oirle mejor, éste accedió sin poner ningún impedimento. Al llegar a la sala su compañera sentimental y del 'comando Donosti', Irantzu Gallastegi, la magistrada no tuvo ni tan siquiera que decirle que se sentara delante, ya que el propio García Gaztelu le hizo una indicación de que se sentara junto a él.
Hoy, al ser preguntados si iban a declarar, los dos dijeron que no iban a contestar a ninguna pregunta y siguieron hablando entre ellos sentados en ese primer banco, mientras el fiscal Miguel Angel Carballo y el abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) les formularon sus preguntas acerca de lo acontecido alrededor del secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua (Vizcaya), el 12 de julio de 1997.
La primera testigo, la madre
Los dos se enfrentan por estos hechos a una petición del fiscal de 50 años de cárcel cada uno, al pago de una indemnización de 500.000 euros a los padres del concejal y a la prohibición de acudir a Ermua por un periodo de cinco años desde su excarcelación.
La primera en declarar como testigo ante el tribunal fue la madre del concejal asesinado. Consuelo Garrido explicó que el 10 de julio de 1997 su hijo cogió el tren después de comer en casa para regresar a su trabajo. "Horas más tarde, comenzaron las llamadas preguntando por él y yo respondía que mi hijo estaba trabajando. Nadie decía nada", relató emocionada.
"Las llamadas continuaban y fue entonces cuando la secretaria de Jaime Mayor Oreja me llamó y me comunicó que le habían secuestrado. Me derrumbé y empecé a llamar a todos los hospitales", señaló Consuelo, que aseguró que "nunca" recibieron amenazas de la organización terrorista. La madre de Miguel Ángel Blanco reconoció que se encuentra bajo tratamiento psicológico y su hija, Marimar Blanco, "tendrá que empezar".
También testificó la persona que localizó el cuerpo del concejal, aún con vida, en un campo cercano a Lasarte (Guipúzcoa). El testigo explicó que vio "el cuerpo tirado boca abajo y se acercó para comprobar si seguía con vida". Al ver que todavía respiraba, llamó a la ambulancia. Uno de los sanitarios de la Cruz Roja que asistió a Blanco señaló que cuando llegaron al lugar "estaba inconsciente". "Tenía las manos atadas y le pusimos oxígeno. Le trasladamos a un lugar más accesible para la ambulancia", apuntó.
Actitud provocadora
Por otra parte, otros tres presos etarras, en clara actitud provocadora, fueron llamados a declarar como testigos -Sebastián Lasa, Kepa Etxebarria y Gregorio Escudero- quienes, a pesar de estar obligados a prestar declaración en su condición de testigos, se negaron a ello, por lo que el fiscal pidió que se les dedujera testimonio por un delito de desobediencia.
La presidente del tribunal tuvo incluso que llamar la atención a Sebastián Lasa y le pidió que se comportara tras haber intercambiado saludos con los dos acusados efusivamente y con el puño en alto. En ese momento, según puso posteriormente en evidencia el fiscal, Lasa contestó en voz baja: "yo me comporto como quiero".
Antes había comparecido Ibon Muñoa, ex concejal de HB que cumple 25 años de cárcel como cooperador necesario en el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco. Al ser preguntado, entre otras muchas cosas, si él elaboro informaciones sobre ediles del PP, Muñoa mantuvo que no se acordaba de "nada" y, en contra de lo que declaró en su momento, aseguró que nunca conoció a Miguel Ángel Blanco y que todo lo que declaró en su día fue bajo tortura. "Estaba roto psíquicamente", afirmó el ex edil de HB, momento en el que Marimar Blanco, hermana de la víctima que se encontraba entre el público, exclamó: "Ya. Y nosotros no".
El juicio, que concluirá el próximo miércole, continuará mañana con el interrogatorio a más testigos.