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Sábado, 17 de junio de 2006
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Los oculistas advierten a las mujeres de que el embarazo puede acentuar la miopía
La cirugía láser empieza a limitarse a las personas con menos de seis dioptrías
Los oculistas advierten a las mujeres de que el embarazo puede acentuar la miopía
El oftalmólogo Juan Antonio Durán de la Colina, ayer en Bilbao. / IGNACIO PÉREZ
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La cirugía láser contra la miopía, uno de los grandes avances del siglo pasado en el campo de la oftalmología, comienza a mostrar sus limitaciones. La experiencia acumulada y los adelantos tecnológicos de los últimos años están permitiendo definir con una mayor precisión el perfil de los pacientes que pueden beneficiarse de la técnica y las condiciones que deben reunir los candidatos a la intervención. Ahora se sabe que el embarazo provoca, en ocasiones, una ligera pérdida de visión y se dispone de herramientas alternativas al láser que resuelven de manera más eficaz las grandes miopías, las de más de seis dioptrías.

Estas y otras cuestiones se dieron a conocer ayer en el Simposio sobre Miopía celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, organizado por el Instituto Clínico Quirúrgico de la ciudad en su décimo aniversario. Los más destacados especialistas del País Vasco, acompañados de expertos invitados de otras partes de España y América Latina, analizaron de una manera global los retos que se presentan en la lucha contra este problema de la visión y el estado en que se encuentra la investigación.

«Siempre se ha dicho que la miopía era hereditaria, pero no podemos conformarnos con una explicación tan simplista», explica el catedrático Juan Antonio Durán de la Colina, oftalmólogo de la firma anfitriona. «¿Por qué hay más miopes entre las civilizaciones con mayor cultura y afición a la lectura, como los judíos, los chinos y los occidentales? ¿Por qué no los ha habido hasta ahora en África? ¿Qué es lo que hace que a unas personas se les estabilice y que a otras no? Sin duda -resume el experto- las causas de la miopía van más allá de las puramente genéticas».

Por pura prevención

La cirugía con rayos láser ha hecho realidad el sueño de miles de miopes de llevar una vida más cómoda, sin gafas ni lentillas. Olvidarse de que se le empañen a uno los cristales cada vez que entra en una cafetería en invierno puede ser una razón tan válida para operarse como el deseo de dejar atrás los líquidos de mantenimiento de las lentes de contacto o el simple placer de ver bien al despertarse por la mañana. En los usuarios, han pesado más las ventajas que los inconvenientes de la técnica.

No es de extrañar, por eso, que los especialistas, vistos los resultados, comiencen a concretar ya los casos en que el láser debe esperar. Los cambios hormonales que se producen en la mujer durante la gestación pueden provocar ligeros aumentos de graduación. No es mucho, «puede ser media dioptría, tal vez una», dice el catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela Francisco Gómez-Ulla; y ni siquiera ocurre a menudo. «La mayoría de las veces, la miopía se queda como está», corrobora Durán de la Colina.

No obstante, los oftalmólogos recomiendan a las mujeres que, si están embarazadas o prevén estarlo, retrasen la intervención. No porque corra peligro la salud de la madre ni la del bebé, sino por evitar una segunda intervención. «Ante la posibilidad de que ocurra, les decimos a las interesadas que esperen un año y lo hacemos cuando resulta más oportuno», resume el experto vasco.

Los miopes con una graduación mayor de seis dioptrías también comienzan a ser excluidos de láser. El tiempo ha demostrado que la colocación de lentes intraoculares permite ganar en agudeza y calidad de la visión a las personas con grandes miopías.



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