Buf, los duendes de los periódicos traspapelaron el último bafle del 18º Getxo&Blues, festival que, según la organización, reunió a 11.000 espectadores. Sólo 2.000 acudieron al bolo de cierre, el dominical de la desconocida Nora Jean Bruso, gruesa cantante negra que actuó frente a un quinteto reforzado por un teclista y un guitarrista de Ike Turner. La Bruso, emocionada ante la ocasión, sin carisma pero con ganas de agradar y de presumir (¿aseguró poseer 'estilo propio'!), pecó de pesada en las dos horas, se lo hizo mejor en el soul y el blues sofisticado que en el vetusto ritmo y blues eléctrico y de esparto, y su voz sin apenas registros descolló con naturalidad en las dos piezas gospel: una versión de Hooker en plan escena eclesial de los hermanos Coen, y el dueto con el piano tributando a Mahalia Jackson para despedir el bis.
En efecto, hubo muchas versiones. Demasiadas si se trata de mantener con salud al blues. Sobre ritmos ortodoxos que poco espolearon a la peña (algún punteo, algún groove, un par de buenas baladas), la Bruso repasó a Koko Taylor (su gran influencia en este su nuevo oficio blues), Howlin' Wolf, Luther Allison (cantó el final del 'Watching You' sin micro), Jimmy Reed, etc.