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Viernes, 16 de junio de 2006
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El número de soldados estadounidenses muertos en Irak alcanza ya los 2.500
El Pentágono identifica al egipcio Al-Masri como el sucesor de Al-Zarqawi
El número de soldados estadounidenses muertos en Irak alcanza ya los 2.500
Presos iraquíes abandonan la cárcel de Abú Ghraib. / AP
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EL NUEVO LÍDER
Nombre: Abú Ayyub al-Masri

Edad: 40 años

Recompensa: 39.000 euros

Su carrera terrorista comenzó en 1982

Su formación la realizó en Afganistán entre 1990 y 2001

Experto en la fabricación de explosivos

Estableció la primera célula de Al-Qaida en Bagdad en 2002

Encargado de pasar los combatientes desde Siria

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«Ninguna vida vale más que otra», insistía ayer el portavoz de la Casa Blanca Tony Snow, pero horas antes un soldado estadounidense sin identificar ponía el contador de los caídos en la cifra redonda de 2.500. A ese triste balance de vidas perdidas se le suma también, siempre del lado norteamericano, las de 18.490 soldados heridos en Irak, de los que 8.500 no han podido volver a sus puestos.

Era la nota negra en una semana de euforia para la Casa Blanca, que comenzase con el asesinato del líder de Al-Qaida en la antigua Mesopotamia, siguiese con el nombramiento de los ministros de Defensa e Interior en el nuevo Gobierno y culminase con la visita sorpresa de George W. Bush a ese país, que llevaba bajo el brazo todo un plan Marshall.

El Pentágono está determinado a no contar las víctimas civiles en este conflicto que recuerda demasiado al trauma de Vietnam. En sus estimaciones más conservadoras se habla de 30.000 civiles, pero estudios independientes cifraban los muertos en más de 100.000 apenas unos meses después de la invasión de marzo de 2003.

Lo que sí se puede contar es el número de agentes de policía y miembros del Ejército iraquí, que, pese a ser cuerpos recién formados, suman ya 4.800 bajas mortales, casi el doble de lo que han perdido los estadounidenses en tres años. Los partidarios de que las tropas americanas regresen inmediatamente a casa señalaban ayer que cada día que se tarda en tomar la decisión de retirarse pierden la vida dos estadounidenses.

La noticia negra llegó acompañada de una vestida de blanco, la fotografía de Abú Ayyub al-Masri, que se traduce como 'El padre de Ayyub', alias 'El Egipcio', al que se considera la misma persona que Al-Qaida ha identificado como su nuevo líder en Irak, con el sobrenombre de Abú Hamza al-Muhajir, 'El padre de Hamza', alias 'El Inmigrante'.

Pulcro y bien vestido

Su imagen pulcra y bien vestida, con perilla y mostacho, fue exhibida ayer en grande durante una conferencia de prensa celebrada por la comandancia americana en Bagdad. Tras el anuncio de Al-Qaida en un portal de Internet frecuentado por fanáticos islámicos, el Pentágono se ha debatido entre descubrir la identidad de quien considera la misma persona para facilitar su captura, o mantenerla en secreto para evitar que se crezca su figura, como ocurriese con Al-Zarqawi.

El general William Caldwell explicó que los documentos requisados en el medio centenar de redadas perpetradas en Irak tras la muerte del terrorista jordano prueban que Al-Masri había alcanzado una posición de peso en la organización, lo que les hace pensar que «probablemente» se trate de la misma persona que Al-Qaida ha designado para vengarse.

Según la inteligencia americana, el nuevo líder empezó sus actividades terroristas en Egipto en 1982 con Yihad Islámica de su país, y se trasladó al frente afgano en 1999 con su mentor, Ayman al-Zawahiri, que actualmente ejerce de mano derecha de Osama bin Laden, y ha aparecido así en numerosos vídeos.

Sus andanzas en Irak comenzaron con la infiltración de luchadores sirios, pero pronto se ganó la confianza de Al-Zarqawi por sus conocimientos como experto en explosivos en el área. Se cree que dominaba el área al sur de Bagdad, una de los muchas células de Al-Qaida que el nuevo Gobierno iraquí espera que se disputen el poder dejado por la muerte del jordano y las numerosas detenciones que le han seguido.



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