La moda del cine de terror oriental suma y sigue. Ahora visita las salas 'Seres extraños', nueva propuesta de Takashi Shimizu, responsable de 'La maldición' y su secuela y de 'El grito'. Los cineastas de ojos rasgados son de lo más prolífico, otra de la razones de la invasión de los filmes de su cosecha, la mayoría de los cuales se fotocopian unos a otros.
La premisa de partida es la grabación de un suicidio por parte de un cámara profesional de televisión, obsesionado con retratar el miedo. No parará hasta comprender el porqué de las escalofriantes imágenes que ha filmado. En su periplo encuentra algunas pistas en los subterráneos de Tokio. Descubre a una joven encadenada, en estado salvaje. La lleva a su casa y la observa: aún encerrada en su mutismo y postrada, muestra un comportamiento extrañamente animal. La misteriosa chica se alimenta de sangre humana y el protagonista del sombrío relato decide satisfacer las necesidades de su excéntrica invitada.
Los fotogramas de 'Seres extraños' evocan universos fantásticos, como el Infierno de Dante, la Teoría de las Tierras Huecas, Lovecraft La acción transcurre, en parte, en un mundo subterráneo. «Me encanta el mundo de Lovecraft. Después de haberme documentado bien, literariamente hablando, me lancé a la aventura de pergeñar un relato propio sobre estos temas», explica Shimizu, que no acepta que este trabajo se etiquete de buenas a primeras como otra película de fantasmas. «No sé a qué género pertenece la película. Para mí, es sencillamente una película de Shimizu. Tenía en mente imágenes, pero no una influencia precisa». La elección de la actriz protagonista que da vida a la vampiro salvaje supuso un reto para este cineasta juguetón que confiesa ser feliz como un niño cuando rueda.
«En el guión, la mujer era una niña», relata. «Pero había escenas en las que el personaje tenía que aparecer desnudo. En Japón está prohibido rodar imágenes de niños desnudos. Para mantenernos dentro de la legalidad buscamos una joven con un aire deliberadamente infantil. La actriz elegida, Tomomi Miyashita, estaba muy motivada. En su casa se pasaba el día desnuda para ensayar».
El realizador nipón sorprende al admitir que no le gusta ver escenas violentas. «No soy de esos que se divierten navegando por la Red para ver imágenes de este tipo. Siempre me planteo cómo rodar estas escenas de la manera más realista posible para sorprender al espectador. Me alimento de mi propia imaginación y me inspiro en películas. Pero no quiero que el espectador sólo se quede con la parte violenta de mi obra».