El Correo Digital
Viernes, 16 de junio de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Educación
El pasado día 8 se publicó un artículo del profesor de la Universidad de Alcalá Iñaki Piñuel, que pone en evidencia una realidad de nuestra sociedad, no sólo en el ámbito de las aulas, sino en los hogares, en el trabajo, en las carreteras, en definitiva en todas las actividades de nuestra vida: la violencia. No hay duda de que el tipo de vida que todos llevamos nos conduce a ella (prisas, estrés, individualismo, competitividad, etcétera.) Me pregunto: ¿Dónde estábamos todos, que no nos hemos dado cuenta de que esto iba a pasar o estaba pasando? He perdido a mi única hija. Pero yo, ahora, además de sufrir la pena de tan enorme pérdida, tengo que vivir con la culpa de las broncas, reprimendas, consejos, rectificaciones y límites que constantemente le estaba imponiendo a mi hija con el fin de educarla lo mejor posible. Creo que llevamos demasiado tiempo sin contestar, sin afear las malas conductas, sin enseñar modales, buenas formas y en definitiva educación. Ya es hora que todos nos pongamos límites y que a la vez se los pongamos a los demás. Los padres: todos cometemos faltas, pero delante de tu hijo no quites la razón al profesor. Los profesionales de la enseñanza: Soy la primera que defiende que la educación empieza en la familia, en el hogar, pero los profesionales de la enseñanza tienen que implicarse también. No tiren la toalla por algunos padres sin educación. Mi hija murió por la mala educación de los que beben y después conducen. Dejadme que viva al menos para tratar de evitar que esto siga pasando. Todos tenemos la obligación de educar, incluso yo.



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