El segundo torneo de Grand Slam tendrá un aliciente especial: Tiger Woods vuelve a la competición activa después de nueve semanas de inactividad por la muerte de su padre Earl a causa del cáncer y en una semana en la que se celebra el Día de Padre en Estados Unidos. Desde entonces, Tiger no ha participado en ningún torneo del Circuito americano, ni para defender su título en The Memorial, uno de los torneos más importantes y más representativos del PGA Tour americano y que Tiger no ha fallado nunca desde su paso al profesionalismo en 1997.
Será una prueba importante para Woods que se verá las caras con su gran enemigo en el campo de batalla, el americano Phil Mickelson, que en esta temporada lleva en su haber su segundo Masters de Augusta, conquistado el pasado abril, aprovechando que Woods tenía la mente en otro sitio, a los pies de la cama de su padre. El Open de Estados Unidos es uno de los torneos más duros del Grand Slam ya que siempre se disputa en campos muy complicados, con recorridos largos, intrincados 'roughs' y 'greenes' como pistas de patinaje. Será una dura prueba para la vuelta de Tiger.
Nadie hace apuestas de cómo reaccionará el líder mundial. «No sé realmente qué puede pasar esta semana. Nunca antes había vivido un momento y unas circunstancias como estas: la muerte de mi padre, nueve semanas sin jugar.. Sólo queda esperar y ver qué pasa. Yo por mi parte, pondré todo mi ser en hacerlo lo mejor posible», dijo Woods. El mayor tiempo que Tiger había estado sin competir fue cuando tuvo una lesión de rodillas en 2002 que le mantuvo alejado de la competición ocho semanas.
Similitudes con Nicklaus
Aunque las comparaciones son odiosas, Tiger tiene muchos puntos en común con su gran ídolo Jack Nicklaus. Se da la circunstancia que éste también sufrió la pérdida de su padre con 30 años, en febrero de 1970; aunque en aquel momento no estaba en lo mejor de su carrera, ya que llevaba diez Majors jugados sin conocer la victoria. Será difícil saber cuál será la reacción de Tiger en este torneo, sobre todo, porque la última jornada de este segundo Grand Slam termina el domingo 18 de junio, Día del Padre en Estados Unidos.
«El campo está muy difícil, nunca antes lo había visto tan complicado como lo han preparado esta semana», dijo Hank Haney, el preparador físico y mental de Woods. La última vez que Woods jugó en Winged Foot fue en 1997, en un PGA de Estados Unidos.
Esta semana será mucho más importante mantener la bola en calle, lo más alejada posible del terrorífico 'rough', y colocar la bola siempre por debajo de la bandera si no se quiere que la bola se escape de estos greenes cristalinos y muy movidos. El viento será un factor muy a tener en cuenta.
El jugador de Nueva Zelanda Michael Campbell será el defensor de este segundo título de Grand Slam. Su partido será el más esperado ya que compartirá cartel con Tiger Woods (ganador de dos Open de EEUU en 2000 y 2002)y el italiano Edoardo Molinari, ganador del Open de Estados Unidos en su versión amateur. Un total de 38 jugadores pertenecientes al Circuito europeo tomarán parte es este Major, un torneo que no se les suele dar demasiado bien.