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Jueves, 15 de junio de 2006
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«Un silencio oportuno puede ser suficiente y eficaz»
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Miguel Delibes recibió la noticia de la concesión del premio Vocento a los Valores Humanos en su casa de Valladolid, un refugio que solo abandona para dar sus paseos y desde donde está al tanto de lo que pasa en el mundo.

-¿Qué sensación le produce un premio así?

-Se trata de una bonita distinción ésta de premiar los valores humanos. Antaño el mero hecho de nacer de mujer ya nos hacía portadores de estos valores. ¿Ocurre hoy lo mismo? Desgraciadamente creo que no. El hombre porta hoy muy pocos valores; a veces, ninguno. La moral está en crisis y los diarios nos dan cuenta puntual de que vivimos en un mundo difícil y enconado. Hoy existen muchos seres cuyas manifestaciones no son edificantes. Premiar a sus contrarios me parece un deber, si no queremos que el hombre desaparezca como rey de la creación.

-Los protagonistas de sus historias tienen una dimensión ética y la crítica ha puesto de relieve su amor por los perdedores. ¿Fue algo premeditado desde el principio?

-Claro, esto no se improvisa. Cuando uno se siente reflejo de la humanidad, debe empezar por exaltar lo justo, es decir, porque nadie en este mundo se sienta perdedor y que todos puedan alcanzar lo suficiente para no serlo.

-¿Cree que los medios de comunicación son hoy un ámbito donde los valores humanos encuentran el debido eco y promoción?

-El juicio del narrador subyace en el fondo de toda noticia. Debemos tener cuidado. Los que hacemos los periódicos somos responsables de repartir censuras y aplausos. La redacción de un periódico viene a ser una especie de tribunal que enjuicia la vida humana a través de unos principios morales. El periodista tiene en la mano el halago y la maledicencia, pero hay que utilizar ambos con mesura. El periodista vendrá a ser, pues, un hombre formado y sensible que censure las actitudes necias con conocimiento de causa y preste su pluma para facilitar un desarrollo equilibrado del hombre. Para cualquiera de las dos cosas no es aconsejable la literatura. Un silencio oportuno puede ser, a veces, suficiente y eficaz.



Vocento
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