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Los sindicatos de la UPV piden a los docentes que no firmen las notas hasta el 15 de julio
Si la reunión del viernes entre las centrales, Rectorado y Educación fracasa, plantearán no dar las actas oficiales Acusan al rector de ser un «obstáculo» en la negociación
Los sindicatos de  la UPV piden a los docentes que no firmen las notas hasta el 15 de julio
CONFLICTO. Las jornadas de paro que realizaron los docentes vaciaron las aulas de la UPV. / BERNARDO CORRAL
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Los sindicatos de la UPV van a utilizar el último arma que les queda para forzar a Educación y al Rectorado a que dé una respuesta a sus reclamaciones laborales antes de acabar el curso: las notas. Ayer hicieron un llamamiento a los profesores para que no firmen las actas con las calificaciones de los exámenes hasta el 15 de julio -fecha límite dentro de la legalidad-, una situación que complicaría el funcionamiento administrativo de la Universidad y puede afectar al proceso de matriculación de alumnos, a los exámenes de selectividad de segunda convocatoria y a la obtención de los títulos para los alumnos de los últimos cursos. Los representantes de los profesores argumentaron que se han visto «obligados» a plantear nuevas medidas de presión porque el momento que atraviesa la negociación es «muy preocupante» y «próximo al bloqueo».

La reunión que mantendrán ELA, LAB, CC OO, STEE-EILAS, UGT y CSIF con Educación y el Rectorado el próximo viernes será la última oportunidad de evitar que se complique el fin de curso en la UPV. Si en el encuentro se produce «un avance significativo» en la negociación, los sindicatos darán marcha atrás y anularán su llamamiento a los profesores. Pero si la cita es un fracaso, el retraso de la notas oficiales será un hecho. Incluso, las acciones de presión podrían ser más duras y traer consecuencias graves para los estudiantes. Las centrales van a enviar un cuestionario a los docentes para saber si estarían dispuestos a dejar las actas sin firmar. Una vez conozcan el respaldo con el que cuentan, estudiarían la posibilidad de dejar en el aire las calificaciones oficiales. «No se podría pasar de curso ni obtener el título de licenciado», advirtieron.

«En estos momentos esas medidas son nuestras únicas armas de presión y, si no se avanza en la negociación, tenemos que utilizarlas para defender los intereses de todo el profesorado», se justificaron. También apuntaron que, si continúan bloqueadas las conversaciones, no descartan iniciar el próximo curso con movilizaciones. Los sindicatos celebrarán asambleas hoy y mañana en los tres campus para explicar la situación a los profesores.

Última propuesta

Las centrales van a hacer llegar a Educación y al Rectorado su última propuesta, en la que reiteran su principal reivindicación: la exigencia de un complemento salarial de 6.000 euros para todos los docentes. No van a ceder en esa cifra. A lo sumo podrían aceptar un «pago diferido en el tiempo». El Departamento les ofreció en la última reunión que mantuvieron el 8 de junio un complemento divido en dos tramos -uno de cerca de 1.700 euros y otro de 1.800-, que se concedería a los profesores que reúnan unos requisitos de antigüedad y méritos. La Consejería de Tontxu Campos sostiene que, en la práctica, supone un incremento de 3.500 euros para todos los profesores. «Es una propuesta inasumible», señaló ayer Efren Ariskurrinaga, de STEE-EILAS. «Los 3.500 euros de subida no son reales. Es lo mismo que recoge el decreto de complementos que preparaba Educación», detalló.

Los sindicatos sólo aceptarán el próximo viernes una respuesta de Educación que «muestre claramente la voluntad negociadora del Gobierno»; lo que únicamente se puede producir, aclararon, «sobre la base de la aceptación de nuestra oferta». «Esperamos un movimiento que permita entrar en el toma y daca de una negociación real», añadió el portavoz de CC OO, Eduardo Viérgala.

Los responsables de las centrales en conflicto colocaron ayer en su punto de mira al rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez. Consideraron que «la actitud» del máximo responsable de la institución académica le convierte en un «obstáculo» para alcanzar un acuerdo. Respondían así a unas recientes declaraciones en las que Pérez alertaba de que un acuerdo laboral que diera lugar a un gasto muy alto en materia salarial tendría «consecuencias negativas en otros terrenos». «Podría reducir la disponibilidad de recursos para otro tipo de necesidades de la Universidad», señaló Pérez.

«El rector no ha entendido nada del conflicto. La dignificación salarial debe ser satisfecha como condición previa para la mejora de la Universidad», le respondieron los sindicatos ayer. A su juicio las necesidades de la UPV, «que son muchas», puntualizaron, «no son incompatibles» con las reivindicaciones de los profesores.



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