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Miércoles, 7 de junio de 2006
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Ecoturista
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Presten atención antes de alquilar este verano un apartamento con vistas al Mediterráneo, con vistas al mar de Serrat, al mar de las pateras, al mar de Banús, al mar en que tantos pillos realizan sus particulares agostos. Una experiencia social única viene a revolucionar el turismo: se buscan cinco mil personas prestas a formar una tribu y establecer una 'eco-democracia' en las islas Fidji, el mismo paraíso cocotero que conocemos gracias a las imágenes ofrecidaspor princesas en sus periodos de 'descanso'. Fidji, islas de anuncio, islas de ensueño entre las que se cuenta Vorovoro, destino de los privilegiados que opten al experimento 'eco-democrático'. Lagos azules idílicos, espuma y zumos exóticos, todo aquello que alimenta los sueños utópicos, la quimera bajo una palmera. Dos emprendedores británicos alquilaron el citado y apetecible pedacito del mundo con la promesa de habitar el islote y desarrollarlo en tres años.

El que desee ejercer de 'turista responsable' en Vorovoro abonará de 172 a 518 euros, que dan derecho a la selectiva visita turística y a voz en la gestión de la ínsula, una cuota que, según anuncian, permite disfrutar de hedonismo y aventura dentro de un modo de vida ético y respetuoso con el desarrollo sostenible. La tribu elegirá los jefes que gobernarán durante un mes, y los miembros debatirán cuestiones como el agua potable, la electricidad y el tratamiento de desechos. Se remarca que en Vorovoro no existe paludismo, no hay arañas ni bichos repugnantes. Sólo serpientes de agua. Se trata de crear una comunidad ecológica permanente que no habrá de sobrepasar de las cien personas a la vez, así que los cinco mil 'ecodemócratas' habrán de rotar sus vacaciones y 4.900 seguirán el fenómeno por Internet.

En Vorovoro vivía hasta ahora una única familia, la del jefe, cuatro indígenas en total, sin grifos y sin bombillas. Cada día comen tiburón; si hay atún, es una fiesta. No parece que el cuarteto de habitantes genere mucha basura, ni que por su causa los escualos vayan a extinguirse; no gastan energía, tampoco polucionan. Mas llegarán en grupo neohippies desde lugares insalubres e imposibles ecológicamente a sostener el mismo límpido ambiente. La ecología virtual se impone.



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