Yo fui un niño asilvestrado. En los estíos de julio y agosto me tiraba por las campas del barrio subido a lomos de una bicicleta Torrot verde primero y a una Orbea Furia azul después. Y ahí nos las dieran o nos las diéramos (más o menos). Cierto es que mi alma preadolescente se curtió también en las batallas granujientas de las colonias de verano que organizaba el ayuntamiento de mi pueblo. Colonias normales. Ahora lo chic o lo pedagógicamente correcto (no soy capaz de distinguir, a veces, una cosa de la otra) son las colonias temáticas. Si no eres una colonia temática no eres nada.
Ya se conocen las colonias musicales, las colonias baloncestistas y futboleras, las colonias aventureras, las colonias arqueológicas, las ¿colonias rojiblancas!... Apostillo: No hay plazas para casi ninguna o si hay plazas se conceden por sorteo. Pero hoy mismo ha llegado hasta mis ojos lo más de lo más... Las... DINAMIK(TT)AK... Las colonias de arte, las colonias artisteras...Con talleres prácticos-didácticos-lúdicos sobre blogosferas, música experimental, proyectos artísticos no convencionales... Lo mejor de estas es que no tienes que esperar colas, a cambio para apuntarte has de llevar un vídeo explicando tus motivaciones.... Confieso que en ocasiones echo de menos las colonias asilvestradas, pero este abanico que se abre es sugerente y sugestivo, quizá el Picasso que todos llevamos dentro se revele una tarde de julio sofocado entre performance y performance...
Me pongo nostálgico al recordar... las veladas de estrellas, las gincanas, la noche de terror, los juegos de rastreo, supervivencias, cánticos amorosos con guitarra al fondo...Hay cosas que sobreviven a las modas