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Domingo, 28 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
CON PERMISO
Noche pacifista
Noche pacifista
MITO. Bob Dylan actuará en la playa de la Zurriola. / AP
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Está bien lo de cantar por la paz cobrando 300.000 euros del ala, más una suite en el Maria Cristina con vistas al Kursaal. Claro que para que le paguen a uno semejante caché por una nochecita pacifista en la playa de la Zurriola habría que presentar un currículum 'beat' a lo Jack Elliot, otro folk a lo Woody Guthrie, otro más ligero a lo Peter, Paul and Mary o uno final con sátira social, tinte de contracultura e ironía de izquierdas con o sin Talmud.

Algo que sólo puede hacer un artista de la talla de Bob Dylan, obviamente, aunque todos hubiéramos preferido una presencia veinte, treinta o cuarenta años antes, ya fuera para protestar por la dictadura de Franco o para oponerse en algún momento concreto a la también duradera dictadura del terrorismo. Pero está bien la cosa, en todo caso, porque Odón Elorza nos ofrece a los que queramos escuchar al viejo Dylan «un cauce de participación de la ciudadanía a favor de la paz». Un maravilloso cauce cívico, sí, que cuesta 30 ó 50 euros también del ala a cada alma pacifista, me figuro que en función de la proximidad y la visibilidad cívica y encauzada del escenario. Pero también está muy bien la idea, y ya termino, porque Odón Elorza nos dice que con ella «se trata de blindar el proceso de paz». Pues la verdad es que si semejante complejidad sólo cuesta 300.000 euros, ni siquiera habría que pensarlo. ¿'Don't think twice', Odón!



MUSEOS

'Podcasts'

Nada como las nuevas tecnologías para impulsar la difusión de la cultura y el aumento de las visitas a los museos. Fíjense en el caso de Estados Unidos, donde los museos viven con alborozo la fiebre de los llamados 'podcasts', es decir, la revolución de esas descargas audiovisuales de la red con música, imágenes e información, cuya generalización entre las nuevas generaciones también está siendo aprovechada para ofrecerles visitas guiadas o, incluso, recorridos privados con explicaciones de sus personajes favoritos.

Por ejemplo, la actual muestra consagrada por el Metropolitan de Nueva York a la moda inglesa ofrece una descarga para ipod o Mp3, en la que el mismísimo Johnny Rotten de los Sex Pistols explica la parte del recorrido consagrada al declive del imperio británico y al auge de la cultura punk. El 'podcast' del Metropolitan termina con un sonoro beso y el mensaje siguiente: «Usted ha sido besado por Johny Rotten». Aun no siendo tan original como el Metropolitan, el Museo de Arte Moderno de San Francisco no sólo ofrece un descuento de dos dólares en la entrada a todo el que presente un reproductor de Mp3 con el 'podcast' del museo, sino que encima patrocina un concurso para premiar el mejor 'podcast' inventado por sus espectadores. Evidentemente, a pesar de que en España ya jubilamos hace tiempo a los viejos cicerones, todavía estamos en la prehistoria de las audio-guías, de los vigilantes aburridos e impertinentes, de la comercialización museística pasiva y de los horarios reducidos. ¿Qué pena!



CINE

Producciones millonarias

Dicen que tenemos que apoyar al cine español con nuestros impuestos y hasta con nuestra paciencia. Pues muy bien, sí, pero al menos nos queda el derecho de exigir más claridad y eficiencia por lo que pagamos. Una mejor y más honesta distribución de los dineros del cine, por ejemplo, ya que es ciertamente escandaloso el poder omnímodo de algunos productores que concentran buena parte de las subvenciones del Ministerio de Cultura y de las inversiones de las televisiones públicas, por el estreno de una gran cantidad de películas que apenas se ve y que encima no recauda casi nada. ¿Quieren datos y cifras? Pues fíjense que una sola productora estrenó 29 películas el año pasado con una recaudación en taquilla que apenas superó los diez millones de euros, mientras que la primera productora española por ingresos recaudó casi el doble de dinero con sólo tres películas. Quiere esto decir que hay algunos productores enormemente favorecidos por los poderes públicos y sus subvenciones, cuyo oriente no es hacer un cine de calidad que llegue al espectador, sino muchas películas que reciben millones y millones del erario público.

Son los mismos productores que también ejercen una enorme presión política sobre la consideración del cine como producto cultural a proteger o los mismos, claro, que en los cuatro primeros meses del año ya han estrenado 10 y 11 películas, respectivamente, con ingresos irrisorios en su conjunto de setecientos mil euros o de trescientos cincuenta mil euros, a cambio de subvenciones millonarias. ¿Quieren saber quiénes son? Estén atentos.

e.portocarrero@diario-elcorreo.com



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