- ¿Qué percepción tiene CC OO de la situación política tras la tregua de ETA?
- Hemos definido este momento con esperanza y cautela. Parece que hay voluntad por parte de todos de que éste sea el final de una época y creo que los pasos que se están dando van en esa línea. Además, se ha dado un salto cualitativo en Euskadi por parte las fuerzas políticas en favor de que este país debe hacerse desde la pluralidad. Aceptando esa realidad, los partidos tienen la obligación de buscar acuerdos. Nuestra posición ha sido entendida a veces como claudicante, pero nos encontramos a gusto en un escenario donde se reconoce la pluralidad. No creo que las claves estén en más soberanía o menos soberanía, sino en más pluralidad y, por lo tanto, en un mayor espíritu de consenso y de acuerdo.
- ¿Cómo está ese documento que elaboran los sindicatos como aportación propia a lo que se ha dado en denominar 'el proceso'?
- Ha habido conversaciones y yo diría que es bueno un documento de esas características. Pero creo que sería aconsejable mantener un mínimo de discreción y de 'trabajo de cocina'. Y también estaría bien que fuera acompañado con alguna reflexión de carácter sindical, porque estamos ante la imperiosa necesidad de acabar con la división sindical y avanzar hacia la unidad con un objetivo: la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Porque, si no, quien sale favorecida es la patronal, que mantiene una actitud muy poco inteligente y carca.
-¿Ve factible un pacto en este momento?
- Las últimas cosas que he leído y oído hacen que no sea muy optimista. Algunos ponen muy difícil alcanzar cualquier acuerdo, precisamente por esa falta de discreción o porque quieren apuntarse tantos a su favor.