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Sábado, 27 de mayo de 2006
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DEPORTES
BALONCESTO
El nuevo mapa de la ACB
El País Vasco se pone a la altura de Madrid, Cataluña y Andalucía, con tres equipos en la mejor liga europea
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La ACB es un ente abierto, vivo, cambiante. La pretendida competición cerrada al estilo NBA no llegará nunca a la máxima categoría del baloncesto español. Sencillamente, no le interesa a la gran mayoría de sus integrantes que ven que con los bailes de ascensos y descensos, los pagos de derechos y compras de plazas se retroalimenta un negocio perfectamente cimentado.

Desde que la Primera División dio paso a las siglas de la patronal de clubes, en la temporada 1983-84, la ACB ha visitado 35 localidades españolas y una andorrana. Cataluña ha sido su referencia histórica, llegando a contar con siete equipos (Barcelona, Joventut, Lleida, Girona, Manresa, Hospitalet y Granollers). Pero los tiempos que corren han variado notablemente el tradicional mapa de la categoría, hasta el punto de equiparar la próxima campaña al País Vasco con la citada Cataluña, Madrid y Andalucía como máximas potencias baloncestísticas profesionales con tres equipos por comunidad.

Para ver la evolución del asentamiento de la ACB sirve tomar tres referencias no demasiado lejanas en el tiempo. Hace diez campañas (1995-96), la Liga era casi irreconocible. Tras Cataluña (Barcelona, Joventut, Girona y Manresa) era la procedencia castellana la segunda más numerosa al coincidir en la cresta de la ola las plazas de Valladolid, León y Salamanca. Madrid (Real Madrid y Estudiantes), Andalucía (Málaga y Sevilla) y Aragón (Zaragoza y Huesca) aportaban dos equipos, extendiéndose el resto prácticamente por toda la geografía (Murcia, Vitoria, Ourense, Las Palmas, Cáceres, Gijón y Andorra).

En el curso previo al ascenso del Bilbao Basket (2003-04), Cataluña vivió un momento esplendoroso con cinco clubes (Barça, Joventut, Girona, Lleida y Manresa). Madrid hacía coincidir al Real con Estudiantes y Fuenlabrada. Otro trío llegaba de Levante (Valencia, Alicante, Murcia) y los dúos se asentaban en Andalucía (Sevilla, Málaga) y Canarias (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife), completando la lista Vitoria, Valladolid y Lugo.

Reparto estructurado

Con el descenso en este curso de dos clásicos como Lugo y Manresa y el retorno de San Sebastián y Murcia o Zaragoza, la próxima Liga ACB va a mostrar su imagen más estructurada. Si ascendieran los murcianos, el mapa quedaría troceado en cinco porciones con tres equipos por gajo (País Vasco, Cataluña, Madrid, Andalucía y Levante), con tres polos geográficos residuales en Valladolid, Las Palmas y Mahón. Sin duda, un reparto impensable hace muy poco tiempo.

Lo mismo que el baloncesto vasco está de moda (con el TAU como un grande de Europa, el Lagun Aro como ejemplo de crecimiento constante y la feliz irrupción del Bruesa), el gallego muestra su peor cara histórica y nada queda del triunvirato Ourense-Oar-Breogán. Seguirán sin ser de la partida comunidades como Extremadura, Asturias, Cantabria o Aragón -si el Cai no lo remedia mañana- y Valladolid tratará de superar el bofetón económico del caso Fórum Filatélico como único y longevo exponente castellano.

Algo debe tener esta deseada ACB cuando quienes la anhelan no dudan en gastarse cerca de cinco millones de euros al conseguir unir por primera vez a su nombre las siglas mágicas, las tres letras más caras del deporte español.



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