El color naranja acaparó el protagonismo en los kilómetros finales de la decimoctava etapa del Giro. David López, el corredor más en forma del Euskaltel en la recta final de la carrera italiana, fue el que más luchó por el triunfo. Hasta tres ataques lanzó en los diez kilómetros finales, pero su esfuerzo no tuvo recompensa. En cada intento se encontró con la respuesta de Stefan Schumacher (Gerolsteiner), uno de sus cuatro compañeros de fuga y que demostró una fortaleza inalcanzable para el resto de escapados. Pese al empeño del baracaldés de llegar en solitario a Gemona de Friuli, el público vio, por segunda vez en este Giro, levantar los brazos al corredor alemán, que fuera maglia rosa.
En una jornada marcada por las noticias de la trama de dopaje destapada en España, el pelotón afrontó la etapa a velocidades de vértigo, con numerosos intentos de escapada que no llegaron a prosperar. Fue hacía el kilómetro cincuenta cuando el italiano Bruseghin se fue, y poco después se le unieron el alemán Schumacher, los españoles José Gutiérrez (Caisse D' Epargne), David López (Euskaltel Euskadi) y el británico Charles Wegelius (Liquigas).
Llegaron a tener hasta siete minutos de ventaja, renta que resultó más que suficiente, pues en el grupo principal nadie quería asumir la responsabilidad a pesar de que por medio, especialmente el tramo final se prestaba a las emboscadas con los altos de Cruce Carnico y el Fiorchia.
En la parte final de la etapa, los escapados jugaron sus bazas. David López fue el más insistente y pareció tener opciones, pero Schumacher abortó sus intentos, lo mismo que le sucedió a Iván Gutiérrez, muy molesto por las noticias que le implicaban en la operación de dopaje y que resultaron ser falsas.
Hoy el Giro se adentra en los Dolomitas, con la etapa entre Perdenone y el paso de San Pellegrino, de 224 kilómetros. El menú montañoso lo componen los altos de Staulanza, Paso Fedaia/ Marmolada, Alto Pordoi y San Pellegrino.