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Viernes, 26 de mayo de 2006
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CULTURA
UNAX UGALDE, ACTOR
«Medellín huele a flores y a buena gente»
El protagonista de 'Rosario Tijeras' pasó cuatro meses en Colombia para clavar el acento en el filme más taquillero de la historia del país
Festival de cine NEFF de Vitoria. Unax Ugalde aparece en la gala de inauguración del brazo de la actriz Ingrid Rubio. Llega a última hora y se apresura a sentarse en las primeras filas del teatro Principal. Está en su ciudad pero se muestra huidizo. Posa para las fotos y desaparece oculto bajo una gorra. Más relajado se muestra con sus colegas de siempre en la calle Cuchillería, la Cuchi, la zona de bares del casco viejo. Dale unas gafas de bucear y será feliz de verdad. Hasta se acaba de sacar el carnet de patrón de barco. «El mar me infunde paz y serenidad. Se ralentiza el tiempo y nadie me hace preguntas. Necesito silencio después de tanta intensidad».
«Medellín huele a flores y a buena gente»
AMBICIOSO. «Madrid se me queda pequeño», reconoce el actor vasco. / BERNARDO CORRAL
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No miente. Ha rodado de un tirón las dos superproducciones que más darán que hablar en los próximos meses. En ‘Alatriste’ –estreno el 1 de septiembre– es el escudero de Viggo Mortensen; en ‘Los fantasmas de Goya’ le ha dirigido Milos Forman. Miraba a su lado y se encontraba a Javier Bardem y Natalie Portman. «Podría ser el tío más envidiado por los actores jóvenes de este país. No me puedo quejar, el año pasado fue fructífero en grandes directores y proyectos. Espero que siga así. Pero cuando compruebe cómo funcionan las dos películas veré si me subo a la nube».
Tanta prudencia a la hora de abordar la fama no ha servido de nada en Colombia, donde ‘Rosario Tijeras’ se ha convertido en la producción más taquillera de todos los tiempos. Ni ‘Spider-Man’ ni ‘Shrek’. Los colombianos se han agolpado en los cines para vibrar y llorar con la historia de la bella y letal Rosario Tijeras, cuya leyenda afirmaba que era la amante de Pablo Escobar y cobraba un millón de dólares por polvo y otro tanto por matar.
El filme del mexicano Emilio Baillé retrata al minuto el Medellín de finales de los 80, la ciudad más peligrosa del mundo merced al narcotráfico y la corrupción. En Medellín pasó cuatro meses Unax Ugalde para meterse en la piel de un niño bien que ama en silencio a Rosario Tijeras. Por esas cosas de la promoción, el actor tiene que recordar ahora las sensaciones de hace dos años. «Con las dos primeras entrevistas puedo mezclar historias y nombres. A la tercera, ya no».
Unax explica que, antes de ser película, ‘Rosario Tijeras’ era una novela de Jorge Franco archiconocida en Colombia. «Se lee en los colegios y pertenece a la cultura popular. Describe la situación de un país por medio de una historia de amor. Y a diferencia de otros libros, proyecta una mirada triste pero esperanzadora». Si rodar en los barrios de chabolas o comunas fue una aventura peligrosa que obligó a transigir con policías y mafiosos locales, el apoteósico estreno redimió los sinsabores. «Estuvieron todos: desde los militares hasta la gente de las comunas. Se juntaron ideologías y clases sociales. Y todos salieron llorando. Es uno de los éxitos de ‘Rosario Tijeras’: unir a gente tan dispar en el sentimiento de la vida».
El actor cierra los ojos y recuerda los olores de Medellín. «Huele a flores, a buena gente, a lo mejor que te puedes imaginar. Yo no tengo queja. En ningún momento sentí peligro, aunque lo hay si lo quieres encontrar, como en todas partes. La gente me ha tratado de puta madre. Ellos viajan al extranjero y están señalados y perseguidos por la fama creada por la prensa internacional. Y allí hay muchísima gente que intenta vivir en paz y seguir adelante, gente con amor y buena fe».
Clavar el acento
Medellín ya no es la urbe sin ley de hace quince años, cuando los narcos actuaban impunes. «Hay un gran control policial y militar que ha parado ese narcotráfico tan al aire de antes. Digamos que sigue existiendo, como el miedo y los secuestros, pero ha cambiado de manos». El actor recuerda cuando usaron como plató el cementerio donde se dice que está enterrada la verdadera Rosario Tijeras; una iglesia tiroteada desde un helicóptero como un queso gruyere; la calle de las funerarias, el negocio más próspero en aquellos años; el sabor de las arepas con queso…
También rememora con pavor los primeros días de rodaje, cuando le tocó gritar en una discoteca rodeado de extras de Medellín. No le amilanó bordar el acento ‘paisa’ de los colombianos de Antioquía bajo la mirada crítica de quienes lo hablan: «Yo no trabajo sobre la seguridad, sino sobre el riesgo, que es donde está el aprendizaje». ¿El resultado? Un espectador que no conozca a este vitoriano de 27 años con la sonrisa de un joven Robert de Niro pensaría que está ante la nueva revelación del cine colombiano.
Unax Ugalde reconoce que ‘Rosario Tijeras’ no sólo le ha hecho mejor actor, sino más sabio. «Voy por Madrid y no veo a un colombiano con otros ojos, porque nunca los he tachado de violentos. Ya conocía a alguno antes de irme a Medellín. Y sabía por qué un colombiano está más perseguido que un ecuatoriano o un español. Rodar en Medellín me ha servido como persona, porque viajar cura muchas cosas. Recomiendo salir fuera y ver cómo está el mundo para empezar a valorar las cosas y no ser cómplices del silencio».
De la Cuchi a su piso con terracita en Malasaña. Unax admite que Madrid ya sólo es un domicilio desde el que aventurarse a rodar por el mundo. Por algo el año pasado se le lanzó en el festival de Berlín como la estrella del futuro. «Madrid se me ha quedado pequeño, aunque no sé si es chiquito o grande… Aquí he perdido los horizontes. Ahora me apetece moverme, y si puede ser a un lugar con mar, mucho mejor».
o.belategui@diario-elcorreo.com



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