Amnistía Internacional (AI) pidió ayer respeto a los derechos humanos de las víctimas y de «aquellas personas acusadas de delitos horribles» durante el proceso de paz para el País Vasco. Representantes de la organización dieron a conocer en Vitoria y Madrid el informe que realiza de forma anual este colectivo bajo el título 'El estado de los derechos humanos en el mundo'.
Este documento hace referencia al problema del terrorismo en Euskadi y realiza apenas una alusión concreta al proceso de pacificación, al citar la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados el 17 de mayo del pasado año para negociar con ETA en caso de que ésta decidiera abandonar las armas. Los dirigentes de AI saludaron el alto el fuego permanente decretado por la organización armada hace dos meses y se mostraron esperanzados de que el proceso suponga el cese definitivo «de los asesinatos y de actuaciones en contra de los derechos humanos».
El coordinador de Amnistía Internacional en el País Vasco y Navarra, Andreas Krakenberger, recalcó que, «sea cual sea el proceso» para tratar de conseguir la paz, la premisa fundamental para que fructifique es el respeto a los derechos humanos. «No debe haber impunidad ni para los crímenes cometidos durante cuarenta años por ETA, ni para las violaciones de derechos humanos perpetradas por las fuerzas de seguridad, que deben ser investigadas», subrayó. La salvaguarda de estos derechos «es fundamental para la paz».
Fin a las amenazas
Krakenberger, que insistió en el papel de las víctimas y la necesidad de que los damnificados obtengan «verdad, justicia y reparación», recordó a la banda terrorista que la declaración de cese de actividades debe implicar también que se ponga fin «a los atentados, las amenazas y el hostigamiento a amplios sectores de la población». El informe de Amnistía Internacional recuerda que, en 2005, ETA reivindicó 24 atentados contra empresas e intereses turísticos y causó un total de 42 heridos en un ataque en Madrid.
El representante de AI en Euskadi y Navarra subrayó, asimismo, que, «en el escenario de negociación que pueda abrirse» en los próximos meses entre Gobierno y organización terrorista, se debe recordar que «los derechos humanos no pueden ser negociables».
El mensaje que transmitió Krakenberger en Vitoria se repitió horas después también en Madrid, en boca del director de Amnistía Internacional en España. Esteban Beltrán aseguró que el actual momento político le suscita «preocupación y al mismo tiempo esperanza», e insistió en que la política de dispersión de los presos etarras «es ilegal, según las normas de las Naciones Unidas». En este sentido, recalcó que el respeto a este colectivo deberá ser tenido en cuenta para la resolución del conflicto.