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Martes, 23 de mayo de 2006
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El Pentágono quiere construir en Europa un escudo antimisiles contra la amenaza iraní
La Administración Bush presiona a grandes bancos para que no negocien con Teherán
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Entre las múltiples ramificaciones que tiene el pulso internacional planteado por las ambiciones nucleares de la teocracia de Teherán, la Administración Bush estudia seriamente la construcción en Europa de un escudo antimisiles para hacer frente a un posible ataque iraní. El ambicioso proyecto, detallado ayer por 'The New York Times', contempla la instalación en cuestión de cinco años de hasta una decena de interceptores en algún país de Europa del Este.

Entre los lugares del Viejo Continente para hacer realidad este sistema de defensa antimisiles se barajan alternativas como Polonia o República Checa. Esperándose una recomendación definitiva durante este verano por parte del secretario de Defensa, Do- nald Rumsfeld, quien ya ha solicitado un adelanto presupuestario al Congreso federal de 43 millones de euros para dar los primeros pasos de un proyecto cuya factura final podría llegar a los 1.255 millones de euros.

El escudo europeo, que no deja de causar grandes recelos en Rusia, es justificado como una forma de colocar interceptores lo más cerca posible de la hipotética ruta de de misiles iraníes de largo alcance. Ya sean lanzados contra objetivos en Europa o para continuar una ruta polar hacia un destino final en Estados Unidos. Para mejorar su margen defensivo, el Pentágono ha empezado a reforzar su complejo de radares en la base británica de Fylingdales y dispone de planes similares en la base Thule de Groenlandia.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Bush ha dado prioridad a este tipo de despliegues defensivos para hacer frente a la proliferación en países hostiles de tecnología de misiles y armas no convencionales. Para desarrollar estas defensas, Washington se ha retirado del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) rubricado durante la Guerra Fría con la Unión Soviética siguiendo la apocalíptica lógica disuasoria de la asegurada destrucción mutua. En territorio estadounidense, el Pentágono ya tiene instalados nueve sistemas interceptores en Alaska y dos en California dentro de un programa aún experimental pero que podría ser usado en tiempos de crisis.

Pulso nuclear

En este capítulo de creciente implicación europea en el pulso nuclear con Irán, Estados Unidos también ha empezado a presionar a grandes instituciones bancarias -como el Credit Suisse y UBN de Suiza, el ABN Amro de Holanda y el HSBC de Gran Bretaña- para que no realicen negocios con la teocracia de Teherán. Dentro de un esfuerzo que 'The New York Times' describe como dirigido a establecer sanciones 'de facto' ante la evidente falta de consenso internacional en el marco del Consejo de Seguridad.

Tanto el Departamento de Estado como el del Tesoro han redoblado estas presiones en los últimos seis meses invocando legislaciones bancarias y antiterroristas, además de usar como palanca de presión las multimillonarias actividades y presencia de estas grandes instituciones financieras europeas en EE UU.



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