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Lunes, 22 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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La fiesta de la esperanza
Unos 10.000 militantes socialistas tomaron el BEC para celebrar su encuentro anual envueltos en una atmósfera de júbilo ante las posibilidades del fin del terrorismo
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Los socialistas vascos vivieron ayer una celebración especial. No era una fiesta de la rosa como las anteriores. Tampoco un mitin al uso de sus líderes, y no sólo por el hecho de que el cabeza de cartel fuese el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Era la primera vez que podían reunirse sin la presión del terrorismo. La primera después de la declaración del alto el fuego permanente de ETA. Para ellos fue una invitación a la esperanza.

Cerca de 10.000 simpatizantes abarrotaron el pabellón número 6 del Bilbao Exhibition Centre. Sus rostros debordaban optimismo y ni siquiera la protesta a la entrada del recinto de los trabajadores de Babcock Borsing ensombreció su semblante. Intuían que el jefe del Ejecutivo les daría una grata sorpresa. «Algo gordo va a decir», le susurraba Manuel a su mujer, Teresa, ambos jubilados y votantes del PSOE «de toda la vida, porque es el partido que está con la gente humilde».

Estos dos salmantinos residentes en Barakaldo desde su juventud aguardaban pacientemente la cola para sentarse a la mesa de la comida popular, amenizada por los sones de trikitrixas y panderetas. Cerca de ellos, Antonio compraba por cinco euros una camiseta de la cita en el stand de 'merchandising'. «Vivimos un tiempo histórico, esta puede ser la primavera de la paz y quiero un recuerdo», aseguraba.

Instantes después comenzó el acto oficial con un reconocimiento a Jesús Eguiguren por su intervención en la 'cocina' de la tregua y el recuerdo del tema de Pablo Milanés que el socialista guipuzcoano puso en su coche nada más conocer la decisión de ETA: 'Yo pisaré las calles nuevamente '. Tras un aurresku de honor y la actuación de un bertsolari 'anunciando' la pronta elección de Patxi López como lehendakari, el alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez, inició el turno de intervenciones con unas palabras en euskera y un homenaje a las víctimas al que siguió otra canción, esta vez 'Ausencias', de Imanol.

Entregados a Zapatero

El público entró en calor con el secretario general de los socialistas vascos y se entregó al presidente, sobre todo, después de que confirmase la apertura del proceso de diálogo con ETA en junio. Su intervención estuvo acompañada por miles de carteles con la palabra 'paz' y banderas socialistas y de Euskadi. Entre ellas destacaba la azulada del asturiano Alfredo González, un socialista «de nacimiento, aunque no haya practicado mucho durante los 30 años que viví en Bruselas». Había llegado desde Gijón con otros afiliados en tres autocares para no perderse este momento. Lo mismo hicieron desde otras comunidades autónomas, como Aragón, Castilla y León o Navarra.

Tras el mitin llegó la hora de la confraternización. La mayoría de los asistentes siguió la fiesta en la mesa frente a un buen plato de marmitako; el resto descubrió que ayer el BEC albergaba más eventos que la Fiesta de la Rosa. «No, si todavía saldré de aquí con un buen viaje para este verano», bromeaba Aurori con su marido mientras entraban a Expovacaciones, todavía con la bandera socialista en la mano.



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