El presidente del Círculo de Empresarios Vascos, Alejandro Echevarría, aseguró ayer que desde el anuncio de alto el fuego por parte de ETA el pasado 22 de marzo no se han vuelto a recibir cartas de extorsión, lo que contribuye a dar un «mensaje precavido de esperanza». El máximo responsable de la entidad defendió el «liderazgo» del presidente del Gobierno en este proceso que se abre tras la declaración de la organización terrorista, una posición, la de José Luis Rodríguez Zapatero, que «todos estamos obligados a respetar y a contribuir».
Echevarría lanzó en el foro Nueva Economía de Madrid varias reflexiones sobre la actual situación política, económica y social que vive Euskadi en este «nuevo escenario» surgido con el alto el fuego. Ante una nutrida representación empresarial y política, el presidente del Círculo -organismo que acoge a los directivos de las principales sociedades de la comunidad autónoma- realizó un discurso de moderado optimismo con el que quiso transmitir una «precavida esperanza», pero en el que también exigió «prudencia y cautela».
Echevarría reconoció que el empresariado vasco recibió con un «enorme alivio» el alto el fuego de ETA, especialmente, después de que se hubiese desarrollado «una de las campañas más agresivas de intento de extorsión que haya soportado el tejido profesional del País Vasco». Sin embargo, admitió que si la tregua se hubiese producido hace años, seguramente hubiese suscitado «reacciones más exultantes», pero «el tiempo erosiona el optimismo». A pesar de estos recelos, sí mostró la «convicción» de que «ya no volveremos a los peores días de la barbarie etarra», gracias al «compromiso ciudadano por aislar al terrorismo y al funcionamiento del Estado de Derecho».
De todas formas, el presidente del Círculo consideró «lógico» que exista «un punto de escepticismo» después de «tanta muerte brutal», y recalcó que la organización que preside no aceptará un proceso de paz en el que «subsista cualquier signo de violencia», como por ejemplo «los chantajes» a los empresarios. En este sentido, aseguró que desde que ETA decretó el alto el fuego, los miembros del Círculo de Empresarios Vascos no han recibido cartas de extorsión.
Respecto a cómo se están desarrollando los acontecimientos tras el anuncio de la banda armada, Echevarría defendió la necesidad de verificar la autenticidad de la tregua. Así, se mostró partidario de una «gestión rigurosa y unitaria» del «nuevo tiempo», un cometido que corresponde «liderar» al Gobierno, «y en concreto al presidente Rodríguez Zapatero». Un «liderazgo» que «no sólo ha de ser respetado, sino al que todos estamos obligados a contribuir». También aprovechó la cita para dirigirse al PP, formación que «debe colaborar porque es imprescindible», aunque «tiene motivos para estar afectado.
Reformas
Echevarría dejó claro que para la entidad que preside es «imprescindible» que el terrorismo no participe en el «diseño» del futuro del País Vasco y, en este sentido, guardó buena parte de su discurso para analizar el «ineludible desafío» al que se enfrentará Euskadi para «dotarse de un marco estable de convivencia y autogobierno y de imbricación en la España constitucional».
Por este motivo, el dirigente del Círculo de Empresarios exigió un entendimiento entre los partidos democráticos «para integrar sensibilidades diferentes» y lograr una estabilidad política que «despeje incertidumbres». «Nuestros políticos tienen el deber de evitar que la sociedad continúe viviendo en un clima de permanente provisionalidad constitucional», afirmó. Aun más, recordó que las «profundas diferencias» que han dividido a los partidos y que «tantas veces han amenazado con fracturar a la propia sociedad», continúan como «la gran asignatura pendiente para después de la tragedia».
Asimismo, hizo una llamada a la «sensatez y a la recuperación del sentido de la realidad», recordando que aunque el País Vasco fue la primera comunidad en tramitar un «más que discutible proyecto de nuevo Estatuto, el fracaso de éste nos ha relegado al final de la lista». En este contexto, aseguró que cualquier modificación estatutaria debe realizarse siguiendo los procedimientos existentes en el ordenamiento legal, porque «toda vulneración de las reglas de juego violenta la convivencia democrática».