A dos meses vista de que la OTAN asuma el mando completo y el control de la operación de asistencia a la seguridad (ISAF) en Afganistán, se han intensificado las acciones de los talibanes en regiones del sureste del país donde han muerto un centenar de rebeldes, 13 policías y una soldado canadiense en las últimas veinticuatro horas, creando una sensación de desconcierto entre la opinión pública de los Estados que han enviado tropas en el marco de la lucha contra el terrorismo. España, que ha decidido reforzar su destacamento en la región, sostiene, según afirmaron ayer los ministros de Defensa y Exteriores, que nuestro país debe seguir fiel a su compromiso con la estabilización y democratización de Afganistán porque sin seguridad no hay desarrollo posible. Canadá, Holanda y Gran Bretaña ya han aceptado aumentar a fondo sus efectivos y la duración de la misión; España, con gran respaldo parlamentario, ha comprometido también un esfuerzo adicional en su zona de Herat, y Alemania, Francia y otras muchas potencias reticentes u hostiles a la invasión de Irak están ayudando en serio. Esta operación en marcha, a largo plazo, está a cargo de una genuina coalición internacional.
La intensificación de operaciones de insurgencia por parte de los restos del régimen talibán que fue derrocado, pero no vencido, pretenden alimentar el descontento de una buena parte de la población civil que está sufriendo los efectos de la inseguridad y la falta de desarrollo visible desde que ya hace cuatro años llegaron al país los ejércitos de la Coalición. La misión que tomará en julio la OTAN tiene el reto de incrementar el presupuesto dedicado a desarrollo para hacerlo más perceptible a los ojos de una sociedad que no aprecia verdaderos avances económicos y sociales. Si a esta lentitud exasperante de la mejora de la calidad de vida de la población civil se le añade que la falta de seguridad está provocando una menor presencia de las organizaciones humanitarias, habrá que convenir que el país atraviesa un momento crítico y que la comunidad internacional tiene que hacer un gran esfuerzo para no perder el terreno conseguido en estos cuatro años.