El árbitro de la final de la Liga de Campeones, el noruego Terje Hauge, reconoció ayer su principal error al haber pitado demasiado pronto la falta que provocó la expulsión del guardameta del Arsenal, Jens Lehmann. Una decisión que privó también al Barcelona de su primer gol. «Tengo que admitir que debería haber esperado antes de pitar», declaró Terje Hauge en la emisora de radio NRK. «Ciertamente, tendría que haber esperado a ver dónde iba la pelota», añadió el colegiado.
Terje Hauge señaló inmediatamente la falta y expulsó al guardameta Lehmann, condenando a los 'gunners' a jugar con un hombre menos durante más de 70 minutos, y privando al Barcelona de la ley de la ventaja. En la prolongación de la acción, el francés Ludovic Giuly envió el balón al fondo de la portería del Arsenal.
El arbitraje fue duramente criticado por la prensa alemana, así como por los jugadores y cuadro técnico del Arsenal, con los franceses Thierry Henry y Arsène Wenger a la cabeza, quienes estimaron que el tanto de la igualada del Barça tendría que haber sido anulado por fuera de juego. «Está claro que en partidos tan importantes, siempre hay algo que se puede discutir», se defendió Hauge. «Al final, no hay razón para estar descontentos», señaló.