El British Museum, de Londres, abre hoy las puertas a una exposición sobre arte contemporáneo en Oriente Próximo. El museo, famoso por su colección de piezas de la Antigüedad, adquiere obras de artistas contemporáneos y ha decidido mostrar las de aquel ámbito junto a otras prestadas para la ocasión. Son 83 artistas en total.
Majsalan Farak, iraquí que reside en Londres, crea cerámicas que describen un mundo en ruinas: «Cuando hay tantas cosas negativas en nuestros países, esta exposición llega en un momento muy oportuno», considera.
Los organizadores de la muestra, que se anuncia como la primera que se hace con este objetivo en Europa, han limitado su selección bajo el lema: 'La palabra convertida en arte'. Intentan conectar lo contemporáneo con la tradición artística de convertir la caligrafía en formas estéticas.
La prohibición coránica de representación figurativa de lo divino creó esta tradición caligráfica y, según el iraní Parviz Tanavoli, cuando a mitad del XIX se produce el colonialismo, los artistas de Oriente Próximo imitaron las escuelas de Europa, empezando por la impresionista.
Según Tanavoli, sólo en la mitad del siglo XX se produjo un movimiento de articulación de la expresión contemporánea con las raíces anteriores. Su obra es de lo más interesante, a base de variaciones de la palabra 'heech', que en farsi significa 'nada'.
Es un arte que mezcla la tradición sagrada con ese mensaje que parece escéptico. Y el propio Tanavoli, ahora reconocido en su país tras un largo silencio en los años posteriores a la revolución islamista, cree que la muestra del British Museum es conservadora por ese límite impuesto de basarse en la palabra.Un ejemplo ilustrativo del problema es la obra del egipcio Shakir Hassan al Said.
Al ver su cuadro expuesto, la evocación de Antoni Tàpies es inevitable. Se educó con él, pero sobre la trama de un cuadro que podría ser del artista catalán, Hassan al Said inscribe un viejo verso árabe: «Los envidiosos no vencerán».