Que los 'Tiempos modernos' han traído consigo oficios un punto inhumanos lo sabemos desde Charles Chaplin. Al pobre Charlot, le metieron en la fábrica a apretar tornillos cuando a él le faltaba uno y, claro, normal que se pasara de rosca Ahora bien, a lo que me cuesta trabajo llamarle trabajo es a lo que se dedica Marta López, la pija expulsada de 'Gran Hermano' a la primera de cambio. El otro día me la tropecé haciendo 'zapping' y cuál fue mi sorpresa al leer el rótulo que la presentaba como 'polemista'. Me pregunto cómo no se le cae la cara de vergüenza, si, con lo dura que la tiene y el morro que se la adorna, debería cederle a la mínima presión de la gravedad. Pero qué va, se levanta una buena pasta con su oficio de 'polemista', que a saber si tendrá ya un colegio profesional para agrupar a sus crecientes titulados y defender su legítimo derecho a hacer el ridículo, insultar y vivir del cuento.
Basta poner la tele para recibir clases de gente sin clase. Pero yo me quedo con vuestras lecciones de educación, que, como Unai, dais las gracias por un premio o comprendéis que a veces no saquemos vuestros textos por falta de espacio. Que no de ganas