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Domingo, 14 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Pasqual Maragall remodela el Gobierno pero evita designar un 'delfín'
Nombra tres nuevos consejeros para sustituir a los seis de ERC y refuerza el ala nacionalista
Pasqual Maragall remodela el Gobierno pero evita designar un 'delfín'
REFORZADO. Joaquim Nadal comunica a la prensa las cambios en el Gobierno de la Generalitat. / EFE
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El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, cerró ayer la crisis abierta tras la destitución de los seis consejeros de Esquerra con la designación de tres nuevos miembros de su Gobierno, todos socialistas. El jefe del Ejecutivo dejó sin cubrir el puesto de primer consejero para evitar lecturas sobre su posible 'delfín' si decide no presentarse a las elecciones anticipadas de otoño. La remodelación, en cambio, deja un nuevo hombre fuerte en el Ejecutivo autónomo, Joaquim Nadal, uno de los más claros exponentes del ala nacionalista del PSC, y que ahora suma la Consejería de Presidencia a sus funciones de portavoz y responsable de Obras Públicas.

Maragall, que preparó la reestructuración de su gabinete con el primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, limitó los cambios a tres consejeros. De esta forma, el nuevo Govern pasa de 17 a 14 carteras. Carme Figueras asume Bienestar y Familia; Joan Manel del Pozo, Educación y Universidades; y Xavier Sabaté, Gobernación y Administraciones Públicas. Los tres son socialistas, con lo que el PSC controla 15 de los 17 departamentos del Ejecutivo. Iniciativa per Catalunya dirige los dos restantes.

El presidente de la Generalitat suprimió el cargo de primer consejero, puesto que ocupaba el republicano Josep Bargalló, y desoyó al responsable de Economía, Antoni Castells, quien se postuló para el cargo. Quiso evitar así que se interpretase al elegido como su apuesta personal a candidato del PSC, siempre que decida no presentarse a la reelección. Una renuncia que es reclamada por el PSOE e incluso por amplios sectores del PSC, y que también sería bien vista por el Gobierno de Zapatero.

El portavoz del Ejecutivo autónomo, Joaquim Nadal, reparó en este dato al subrayar que el presidente ha evitado dar claves al margen «de la estricta gobernabilidad». En cualquier caso, los nombres que suenan para relevar a Maragall son Castells, la consejera Montserrat Tura y el propio Montilla, quien elude hablar de candidaturas, aunque en los órganos internos haya asegurado que no aspira a ser el cartel del PSC.

Carteras compartidas

Un aspecto también relevante de la remodelación es el reforzamiento del propio Nadal, que representa a la corriente más nacionalista del PSC. Dirigirá la Consejería de Presidencia, cargo que suma a la cartera de Obras Públicas y Urbanismo, además de la mencionada portavocía.

Otra novedad es la supresión de la Consejería de Comercio, Turismo y Consumo. Las dos primeras competencias dependerán de Economía y Finanzas, departamento que dirige Castells, un prestigioso economista cercano a Maragall y bien valorado por los sectores nacionalistas del PSC. Consumo pasa al departamento de Trabajo e Industria, dirigida por el también socialista Jordi Valls.

Del mismo modo, el nuevo titular de Educación se hará cargo de Universidades, y la rama de Investigación y Sociedad de la Información se traslada a Presidencia, es decir, a Nadal. Los nuevos consejeros tomarán posesión el lunes.

Nadal explicó que el objetivo inmediato del Gobierno es «el referéndum para el Estatuto de autonomía, la campaña de explicación de sus contenidos y conseguir el más alto nivel de participación». Esta labor estará encaminada a lograr «una respuesta afirmativa» al nuevo marco de autogobierno «del pueblo de Cataluña». Sostuvo que «el presidente de la Generalitat pone por delante el Estatuto a cualquier otra cuestión y lo considera una prioridad absoluta».

El líder de CiU, Artur Mas, consideró que estos nombramientos no solucionarán la crisis que atraviesa un Gobierno «en precario y en retirada». A su juicio, son «poco operativos» y tendrán escasa eficacia, por lo que confió en que el Ejecutivo se limite a gestionar el «día a día» hasta el referéndum sin tomar decisiones de calado político.

La consulta popular se celebrará el 18 de junio, pese a que Maragall meditó la posibilidad de trasladar la votación a un día laborable, el 21 de junio, para asegurarse una mayor afluencia a las urnas. También se descartó, por imposibilidad legal, la idea de ampliar dos horas la jornada de votación.



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