El Correo Digital
Domingo, 14 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
DEPORTES
Un tatami sin barreras
Un grupo de judocas invidentes entrena todos los sábados en la sede de la ONCE de Bilbao; dos de ellos han sido seleccionados para representar a España en el Mundial que se celebrará en julio en París
Un tatami sin barreras
TÉCNICA. Los judocas, durante el entrenamiento. / IGNACIO PÉREZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Por sus movimientos sobre el tatami nadie diría que son invidentes. Sin embargo, la ceguera que padecen ha convertido el judo para ellos en una auténtica válvula de escape que les permite liberarse del estrés y sentirse realizados. Cada sábado, alrededor de una decena de jóvenes vizcaínos preparan el petate y el kimono para acudir a la sede de la ONCE en Bilbao. En estas instalaciones se preparan a las órdenes de Félix Marín, seleccionador del departamento territorial del País Vasco. Su entrenamiento abarca tanto el apartado físico como el técnico.

«Los que quieren llegar a formar parte del combinado nacional tienen que prepararse por su cuenta en un gimnasio porque con un día a la semana no es suficiente», apunta Marín. Ese es el caso del portugalujo Sergio de la Fuente, que cuenta con algo de visión, y la santurtziarra Tania Hernández, que diariamente acuden a sendos centros de preparación de reconocido prestigio para intentar mejorar su técnica y también su rendimiento.

Su esfuerzo ha tenido recompensa porque son los dos únicos judocas del País Vasco que han conseguido entrar en la lista de seleccionados del equipo español a través de un exigente sistema de puntuación. El próximo objetivo de ambos es el Campeonato del Mundo, que tendrá lugar en París en el mes de julio.

El primero peleará en la categoría de menos de cien kilos y cuenta con opciones de hacer un buen papel, según los técnicos. «He mejorado mucho en el último año y medio y si me hubiese iniciado antes quizá hubiera llegado más lejos», se lamenta Sergio de la Fuente, que vende cupones en el Max Center.

Un gran nivel

Tania, por su parte, lo tendrá más difícil en el mundial dado el nivel existente en la prueba femenina de más de 72 kilos en la que tomará parte. Sin embargo, la santurtziarra ya dio muestras de lo que es capaz en el reciente Campeonato de España celebrado en Bilbao, donde se alzó con el bronce a pesar de tener que medirse a tres de las judocas que defendieron a España en las últimas paraolimpiadas.

«El hecho de ser ciegos no quiere decir que no podamos percibir las sensaciones del rival cuando por ejemplo le coges del pecho por el kimono y sientes el ritmo de su corazón», explica Tania Hernández. Su hermana Seila, Bego Kurto, Tamara Viella, Leticia Raya, Arrate de la Tajada y Leixuri Gutiérrez completan la lista de judocas que cada sábado se someten a duras sesiones preparatorias.

A las diez en punto de la mañana llegan los primeros a la sede de la ONCE en la capital bilbaína y, mientras esperan en la planta baja a los compañeros más perezosos, comienzan a interrogar a su técnico sobre el entrenamiento que les espera. «¿Hoy también vamos a correr?», pregunta Kurto. Tras un rápido paso por los vestuarios se dirigen a la cancha multiusos de la parte trasera del edificio, donde se ponen a dar vueltas. Los ciegos totales se agarran a los que pueden ver algo como si fueran sus guías y arrancan al trote entre bromas.

En el gimnasio

Sin embargo, las risas duran poco ya que el ritmo es cada vez mayor y el esfuerzo no les permite casi hablar. «Vamos Leixuri, no te retrases que hoy estás un poco vaga», espeta Marín con voz firme a una de las integrantes del grupo. Una vez finalizado el tiempo fijado para la preparación física llega el momento de la sesión técnica. Para ello, suben al pequeño gimnasio del inmueble, donde retiran algunas de las máquinas para colocar las colchonetas que harán de improvisado tatami.

«Antes entrenábamos en la Casa del Deporte, pero tuvimos que salir de allí. Este sitio no está mal, pero probablemente tendremos que buscarnos otro en breve», explican. Y es que Vizcaya es el único territorio vasco en el que se practica el judo de invidentes. «Preparar las sesiones no es fácil porque hay que elaborar entrenamientos personalizados para cada uno, ya que el nivel es distinto», recalca Félix Marín, que comenzó a desarrollar esta labor en 1993 en Bermeo con dos chicas invidentes de la villa marinera.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]