Como todos los años y ahora que empieza el tiempo caluroso, por desgracia con toda seguridad volverán los terribles y devastadores incendios forestales. Y lo que es peor, con la misma sensación general de que no se ha hecho nada apreciable para que no se produzcan o, por lo menos, se registren en menor cuantía y daños. Y desde luego no queda otra cosa que pensar leyendo informaciones a las cuales tuve acceso hace unos días, donde se dice que los agentes forestales extremeños -y ¿ojo! no sólo se quema Extremadura- critican a la Administración por muchas cuestiones relacionadas directamente con ello. Por ejemplo, dicen que se sigue sin saber las causas de la mayoría de los incendios, o que no hay registros y control de las fincas arrasadas por el fuego, con lo que ello supone sobre todo por la gran especulación de suelo existente. Sigue habiendo falta de personal y se sigue sin castigar a los pirómanos.
O sea, toda una batería de críticas vergonzosas para nuestros políticos competentes en este asunto. Y es que, como en muchas otras cuestiones, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Y en el caso de los políticos, lo único que se plantean en esos momentos y ante todo es lanzarse dardos unos a otros y hasta mezclando vidas humanas algunas veces, como ocurrió, lamentablemente, el pasado año. Y mientras tanto todas las temporadas perdemos un poco más de nuestro ya de por sí deteriorado medio ambiente.