A pesar de que en España la ley es igual para todas las personas, independientemente de su orientación afectivo-sexual, la realidad es bien distinta, siguen quedando muchos restos de homofobia y transfobia: discriminación laboral, agresiones, insultos, la no aceptación del matrimonio entre dos personas del mismo sexo, etcétera.
Si a esto le añadimos que en la mitad de los países del mundo la homosexualidad sigue estando prohibida y perseguida, la conclusión es que la fobia hacia este colectivo no cesa y se haga necesario celebrar el Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia y con ello concienciar a la opinión pública del respeto que merecen todas las personas, independientemente de su orientación sexual o de su identidad de género. Ese día es el próximo 17 de mayo.
Este año queremos hacer hincapié en la discriminación existente en los centros de enseñanza revelado en el reciente informe 'Homofobia en el Sistema Educativo' de COGAM, donde se muestra la importante magnitud de este problema en las escuelas e institutos. Los adolescentes gays, lesbianas, bisexuales o transexuales no reciben información sobre su realidad, a menudo sufren acoso y violencia física y/o psicológica, viven el descubrimiento de su sexualidad con miedo y angustia y son una población especialmente vulnerable a problemas como el fracaso escolar, el abuso de drogas o el suicidio.
Una de las labores de la educación es la transmisión de valores de tolerancia, respeto e igualdad. Los valores que marca, ni más ni menos, nuestra Constitución. Por ello, y porque así lo recoge la nueva ley educativa, en los centros debe trabajarse por el respeto y la aceptación de la diversidad afectivo-sexual. Este trabajo debe realizarse día a día de manera permanente y transversal, pero el 17 de mayo es un buen momento para dar a conocer el problema de la homofobia y transfobia e incitar a la reflexión.
Desde GYLDA reclamamos la igualdad y el respeto, dentro y fuera de los institutos, para todas las personas, independientemente de su orientación afectivo-sexual, su procedencia familiar o su identidad de género. Por lo que llamamos a la reflexión entre los escolares y los miembros de la comunidad educativa.