El Correo Digital
Viernes, 12 de mayo de 2006
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MOTOR
 
EDICIÓN IMPRESA
 
El carácter latino se manifiesta en evidente contraste con otros parajes de la Fórmula 1. Ejemplo. Cinco de la tarde, ayer en el circuito de Montmeló. El área de paso de los monoplazas al box se ha transformado. El asfalto no es negro, sino azul. La nueva tonalidad en honor de Fernando Alonso, el color que confluye entre el marketing de Renault y la bandera de Asturias, explica la euforia del aficionado novato, el que quiere empaparse de Fórmula 1 al pie del cañón. Nada parecido sucede en otros países, ni por aproximación. Montmeló invoca a Alonso, llama al Renault número 1 en busca de su primera victoria.
 
 

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