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Miércoles, 10 de mayo de 2006
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Daños colaterales de la guerra en la industria del armamento
«Se han multiplicado las prácticas malsanas en el seno de empresas que viven ampliamente de los pedidos del Estado»
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En los próximos días van a prestar declaración en los juzgados de delitos monetarios otros dirigentes políticos de derecha e izquierda que también se han constituido partes civiles por figurar en las listas manipuladas de dinero negro. El común denominador entre Sarkozy, el liberal Alain Madelin, el soberanista de izquierda Jean Pierre Chevènement y los socialistas Dominique Strauss Kahn y Laurent Fabius es que todos ellos han gestionado la política armamentista francesa a su paso por el Ministerio de Industria en los últimos 25 años.

«Resulta verosímil que estemos ante una manipulación que se ha injertado en ajustes de cuentas que no eran políticos», valoró Chevènement, una de las aparentes víctimas colaterales de las encarnizadas batallas en la industria del armamento. «Se han multiplicado las prácticas malsanas en el seno de empresas que viven ampliamente de los pedidos del Estado», añadió el ex-ministro de Mitterrand, quien atribuyó el desinterés mediático por esta dimensión del escándalo a «la estrecha conexión entre la industria del armamento y una buena parte de la prensa», propiedad de las grandes firmas del sector.

Todos los indicios apuntan a que el montaje está vinculado con una guerra de sucesión en el grupo aeroespacial EADS. El juez de asuntos financieros Renaud Van Ruymbeke ha confirmado al semanario 'Le Canard Enchaîné' que en la primavera de 2004 recibió la visita de Jean Louis Gergorin, vicepresidente de EADS e íntimo de Villepin, quien le dijo tener los listados de Clearstream que el magistrado comenzó a recibir semanas después de forma anónima.

«Hoy comprendo hasta qué punto fui instrumentalizado. Felizmente, desbaraté la trampa que me habían tendido», declara el juez que tardó varios meses en comprobar la falsedad de las acusaciones. Horas antes de esta revelación, que aparece hoy en los quioscos, François Fillon, consejero político de Sarkozy, había emplazado a Villepin a aportar «pruebas irrefutables» de su inocencia. «O bien el presidente de la República tendrá que cambiar de primer ministro», remachó tras insinuar que «alguien sin mucha ética y que dudaba de su talento» había conspirado para apartar a Sarkozy de la carrera al Elíseo en 2007.



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