El australiano Robbie McEwen, del Davitamon Lotto, se anotó la cuarta etapa del Giro, la segunda en esta edición, convirtiéndose así en el rey de las llegadas masivas de la carrera. Fue un sprint de fuerza en la que poco servían las ayudas de los denominados lanzadores. Tanto el italiano Lorenzetto como el alemán Pollack lo intentaron desde muy lejos, pero McEwen no les dio importancia y siguió atento la rueda de Bettini. A falta de 200 metros McEwen saltó con un impulso descomunal y ganó por delante de Bettini, que se volvió a quedar con la miel en los labios.