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Martes, 9 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
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La Policía investiga el contenido de un vaso que halló junto al cadáver de Jorge León
Varias personas que respondieron a la petición de ayuda del pentapléjico a través de Internet están siendo interrogadas
La Policía investiga el contenido de un vaso  que halló junto al cadáver de Jorge León
PRESO. El pentapléjico vallisoletano, ante una imagen proyectada en una pantalla. / EL CORREO
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Era un día espléndido, una comida familiar. Hace seis años, el escultor Jorge León Escudero jugaba con su sobrina. Entonces se produjo la caída. Un alma caritativa le hizo el boca a boca, metiendo en su garganta un soplo que se hizo eterno con el respirador artificial. El pasado jueves, otro día espléndido para Jorge, otra alma, para muchos caritativa, para algunos asesina, cortó ese suspiro. La familia del pentapléjico vallisoletano habló ayer de la mano que «acercó el vaso a una boca sedienta de paz» para pedir «que no se le castigue». La Policía, sin embargo, investiga ya el hallazgo de ese vaso y una pajita junto al cadáver. Y está interrogando a varias personas que contactaron con León en respuesta a su desesperada petición de ayuda en www.destiladospentaplejicos.blogspot.com.

Ese vaso y una sustancia «dulzona» fue lo último que vio León antes de morir en la soledad de su vivienda a los 53 años. La Policía espera ya los resultados del análisis del líquido -realizado por el Instituto Nacional de Toxicología- para confirmar, como así sospecha, que fue un sedante para evitar el «intenso sufrimiento» causado por la ausencia de la respiración mecánica, ya que el sistema que insuflaba aire a sus pulmones cada tres segundos apareció desconectado.

La presencia del vaso al alcance de la boca -lo único que podía mover el enfermo- lleva a los agentes a realizar una reconstrucción más o menos fiel de los últimos minutos de vida del defensor de la eutanasia. Ese tiempo, entre las 8.00 y las 8.30 horas, lo debió de pasar el fallecido sin compañía una vez que la 'mano amiga', que según todos los indicios le ayudó a morir, abandonó la casa. Al parecer, lo hizo en el intervalo en que la cuidadora de noche y la de la mañana realizaban el cambio de turno.

Los encargados de la investigación consideran que la persona que intervino en la consecución del exhaustivo último plan de Jorge León se fue de la vivienda después de dejar «todo preparado» para que la víctima cumpliera con su voluntad de «acabar de una vez y con urgencia» con una «vida artificial».

De esta forma, y según relató en su diario Lucas S. -el nombre que eligió Jorge León para ocultar su identidad- apenas un mes antes de morir, su 'ayudante' le pudo dejar la conexión del tubo flexible del respirador artificial con la cánula de su tráquea tan floja como para que se soltara «con un simple tosido» mientras el sedante se encontraba tan cerca como para tomarlo de un sorbo.

La Asociación Derecho a Morir Dignamente le ofreció datos sobre esta sustancia. «Jorge nos pidió ayuda y le dimos información técnica de acuerdo a la legislación sanitaria vigente para que no sufriera mucho antes de morir», reconoce una portavoz, Ángela María Jaramilla.

Tres intentos frustrados

La más que probable hipótesis de lo ocurrido rebajaría notablemente la condena del acusado, porque estos hechos supondrían una «cooperación con actos necesarios al suicidio», penada con entre dos y cinco años, a diferencia de los hasta diez años de cárcel que reserva el Código Penal en su artículo 143 «si la cooperación llega hasta el punto de ejecutar la muerte». Incluso en eso pensó el escultor segoviano afincado en Valladolid durante los seis años que permaneció postrado en una silla de ruedas y en los que planificó «al milímetro» lo que ocurrió el 4 de mayo para no dejar «ni un solo rastro».

La Policía, si embargo, tiene constancia de que León consiguió en tres ocasiones ayuda para acabar con su vida. Reconoce que ya ha encontrada personas que se comprometieron con él, aunque todas aseguran que fueron intentos frustrados. Una de ellas llegó a confesar que había viajado de Barcelona a Valladolid para cumplir los deseos de León, aunque no tuvo fuerzas para retirarle el respirador al darse cuenta del sufrimiento que podía causarle.

Durante los últimos días, los agentes han tomado declaración a familiares y allegados del fallecido, muchos de éstos fruto de las amistades trabadas a través de Internet, donde el escultor reclamaba insistentemente ayuda para acabar con su vida. Las pesquisas han llegado hasta diferentes puntos de España.

Ni Sampedro ni Superman

Al diario 'on line' que aún se mantiene en la red comenzaron a llegar ayer decenas de mensajes de apoyo a su actitud. Que no se encuentre nunca la 'mano amiga' del artista es lo que piden los allegados del difunto a través de un comunicado titulado 'In memoriam'. Sus amigos reclaman que «no se persiga a esa mano que acercó un vaso a una boca sedienta de libertad, de dignidad y de paz».

«Su muerte estaba anunciada, a nadie ocultó su deseó de librarse de la atadura cruel a la que le condenó un accidente... Y es ahora, cuando ya no está, cuando ha logrado escapar de su propio infierno, cuando todos se asombran de lo ocurrido», dicen. «Jorge no quería convertirse en otro Sampedro, no era 'Superman', no era la chica de 'Million Dollar Baby' que se queda pentapléjica en un ring de boxeo. Jorge era él, profesional de la sanidad, artista, escritor, escalador, creativo, inteligente y vital».

«Por eso pedimos a las personas de bien que respeten su memoria, que no le juzguen, que no le condenen y que no manipulen su muerte ni su vida. Nosotros, en su nombre, seguimos pidiendo lo mismo que él: la regulación legal de la eutanasia para que nadie añada sufrimiento innecesario al ya insoportable de quienes no tienen calidad de vida», sentencian.



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