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Martes, 9 de mayo de 2006
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DEPORTES
DE TRES EN TRES
No va más
No va más
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NO VA MÁS. Para que luego digan que no es bueno dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. Pues anda que no hay temas pendientes a falta de una sola jornada para terminar la temporada regular. Que si el orden de los tres primeros, asunto nada despreciable, que si el último puesto de 'play-off' y, sobre todo, el 'cacao maravillao' que hay por abajo, con 5 equipos que no saben si el año que viene jugarán en el cielo o en el infierno. De todo ello, me quedo con el drama, que este año ha sido el factor predominante por la inusitada cantidad de equipos envueltos en problemas de respiración y por lo larga que ha sido su agonía. Además, la enorme diferencia en todo (principalmente en lo económico) que existe entre la ACB y la LEB hace que en la tarde del próximo domingo no esté en juego únicamente un cambio de categoría, sino en algún caso la supervivencia como club de élite. No me voy a poner muy trascendente, por si acaso algún jugador del Lagun Aro gusta de leer esta sección y le pongo aún más nervioso de lo que deben estar.

UNA BATALLITA. En mi estancia en el Real Madrid tuve la suerte de jugar siempre por los títulos. Desde mi afortunada atalaya pensaba que nada había más estresante y tenso que disputar un campeonato en un solo partido. Hasta que llegué a Bilbao. Después de una temporada digamos discreta, jugamos el 'play-off' de permanencia en la antigua A-1 (donde estaban los 8 mejores equipos) con el Puleva de Granada. Nunca nada me ha alterado tanto; nunca otro momento puntual de mi carrera deportiva lo viví con tanta angustia, con tanto miedo al fracaso, con tanto nervio. Llegamos al quinto y último partido y a falta de 3 ó 4 segundos y perdiendo por un punto me hicieron una falta y tuve que tirar dos tiros libres. Recuerdo que lo primero que pensé fue: manda huevos, me tenía que tocar a mí. Mantuve la compostura, pero por dentro estaba a punto del infarto. Por eso, vaya por adelantado mi respeto y adhesión a los jugadores de cada uno de estos cinco equipos que van a pasar una semana de pánico y sufrir horrores durante 40 minutos. El deporte es menos diferente al mundo real de lo que mucha gente piensa, pero sí tiene una particularidad. Concentra el resultado de días, meses y hasta años de trabajo en un espacio de tiempo muy pequeño. Un partido, un cuarto, es probable que en algún caso 2 ó 3 jugadas. Para complicarlo más, una afición y una ciudad asisten expectantes a lo que hagas. No hay anonimato posible. Tu éxito y tu fracaso serán públicos. Uff, qué bien se está comentando en lugar de jugando.

CLASES. Aseguro que no es plato de gusto disputar este tipo de partidos. No los de título en juego, esos son una bendición. Me refiero a los que se dirimen al borde del abismo. Pero lo que sí hacen unos y otros son colocar a cada uno en su sitio, pues el rendimiento en este tipo de partidos-límite son los que crean las clases. Mira que Pau Gasol ha hecho una temporada extraordinaria, es todo un All Star, pero ha salido muy perjudicado de su enfrentamiento con Dallas y más concretamente con Dirk Nowitzky, pues se ha visto claramente que se encuentran en escalones diferentes, el alemán un peldaño por encima. Por eso, no siendo deseable vivir este calvario, para la formación de un equipo puede ser beneficioso, pues suponiendo un final feliz, te enseña con quién puedes ir a cualquier lado y con quién no. Dicho esto, ¿a por el Pamesa!



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