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Viernes, 5 de mayo de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
El paraíso de los escaladores
El Giro que arranca mañana desde la localidad belga de Seraing ofrece un trazado de exagerada dureza que deja a Savoldelli, Cunego y Basso como grandes favoritos
El paraíso de los escaladores
HACIA LA CUMBRE. El pelotón del Giro repetirá esta imagen del pasado año, ya que el recorrido se acerca a las grandes cimas de la carrera italiana. / EL CORREO
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Desde que el Giro se presentó en sociedad, la calificación del recorrido que dará comienzo mañana ha sido unánime: es terrorífico. Los organizadores han dado una vuelta de tuerca a la trayectoria de creciente dureza que han mantenido en los últimos años y el resultado para la edición de 2006 es para echarse a temblar. No sólo son cinco los finales en alto. La última semana de competición alberga prácticamente todos los puertos míticos de la 'corsa rosa'. El guiño a los escaladores ha dividido en dos grupos las opiniones en los días previos a la carrera. Mientras unos, los capacitados para luchar por la general, consideran que es un recorrido duro pero atractivo, otros, los más perjudicados, no dudan en tacharlo de salvajada.

Al contrario que en otras ediciones, cuando la primera parte de la carrera era una sucesión de jornadas llanas y la segunda plagada de montes, los organizadores han decidido que haya emoción desde la salida, con lo que a priori gana el espectáculo y pierden los velocistas como Alessandro Petacchi, que deberá buscar sus oportunidades para poder brillar. El hecho de que las cuatro primeras jornadas discurran por Bélgica, con etapas de perfil nervioso, puede eliminar las llegadas masivas en favor de corredores como Bettini o Di Luca. El recuerdo-homenaje a los 136 mineros italianos que fallecieron hace 50 años en las minas de carbón de la zona valona, a donde emigraron miles y miles de personas tras la Segunda Guerra Mundial, lleva al Giro a un terreno problemático, con el resultado de sólo tres días llanos en la primera semana: el prólogo de mañana, sobre seis kilómetros, una jornada por las Ardenas y la crono por equipos de la quinta etapa.

A partir de ahí, la montaña estará presente, con especial énfasis en la última semana, con lo que los escaladores tienen clara ventaja. Por contra, sus rivales sólo tienen una crono de 50 kilómetros para buscar una ventaja que puede ser claramente restable en la recta final de la competición.

Sea como sea, la 89 edición del Giro se presenta con claro protagonismo local. En las últimas diez ediciones, el triunfo se ha quedado en casa, y todo apunta a que volverá a suceder lo mismo. Y es que sólo ellos se han volcado en preparar la carrera transalpina. El resto de los grandes del pelotón internacional, visto el perfil de la prueba, han optado por buscar otros caminos en su preparación hacia el Tour. Sólo Jan Ullrich estará en la línea de salida de Seraing, pero su forma es tan limitada que buscará adquirir ritmo de competición con el paso de los días.

Un grupo de aspirantes

El ramillete de candidatos a la victoria lo abre el defensor del título. Paolo Savoldelli ha repetido la preparación que le llevó a lo más alto el pasado año. Fue cuarto en la Tirreno Adriático y ganó el prólogo de Romandía, aunque una gastroenteritis le trastocó los planes de cara al inicio del Giro. Para impedir su tercer triunfo está un Damiano Cunego que parece recuperado del bache que vivió el pasado año. Ha ganado en las tradicionales pruebas italianas de preparación y aparece como el rival a batir, aunque lo cierto es que todo apunta a que este puede ser el año de Ivan Basso. La pasada edición una enfermedad le dejó fuera del podio, pero demostró su evolución. Este año ha dado muestras de seguir paso a paso mejorando y habrá que ver si por fin puede ganar una vuelta grande.

Junto a este trío hay que contar con Gilberto Simoni, que a sus 34 años busca su tercer Giro, y Danilo di Luca, al que el exceso de montaña puede suponerle un hándicap. Los dos han preparado con mimo su entrenamiento de cara a la ronda italiana, el primero revisando el recorrido y el segundo hipotecando el comienzo de temporada, en la que tanto brilló el pasado año, para llegar en condiciones a la cita.

El recorrido tan exigente puede permitir que corredores como José Rujano -tercero el pasado año-, Emanuele Sella e Iván Parra puedan brillar en la segunda parte de la competición, mientras otros clásicos del Giro como Sergiy Hontchar ven reducidas sus posibilidades ante la escasez de kilómetros contra el crono.

Al margen de los corredores destinados a luchar por la general, la carrera presentará otros duelos, como las siempre atractivas 'volattas'. A pesar de que Alessandro Petacchi se ha hartado de proclamar que este Giro no es para velocistas, a buen seguro que el italiano del Milram se dejará ver en la primera semana. El Giro, siempre dado a buenos espectáculos, contará con el duelo entre el considerado mejor esprinter y su gran rival, Robbie McEwen. El resto de velocistas aparece en un segundo plano.



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