Una vez superada la 'Final Four' con un tercero que nos deja un buen sabor pero sin llegar a llenarnos, el Baskonia volvía a la realidad de la Liga ante un equipo alicantino últimamente con mucho tino. El Etosa, buscando ser una mala tos para el TAU y nosotros, a darles jarabe.
Primera dosis
Con sus penetraciones, el Etosa dejaba a nuestra defensa con muy mala cara y midiéndonos el 'Ángulo'. Jacobsen, una enfermedad, pero Drobnjak hacía de antitérmico. La contención al 'pick and roll' y los 'dos contra uno' a Scola nos dejaban fríos por momentos, hasta que una buena dosis de banquillo -David y Ukic-, Hansen de jarabe, las pérdidas de balón alicantinas y la fiebre defensiva baskonista subieron el termómetro hasta los ocho grados.
Segunda dosis
Salida compulsiva del TAU que provoca escalofríos a un Etosa con espasmos. El juego de los alicantinos no tenía toma y con sus pérdidas se les iba atragantando el partido. La zona de Etosa no fue una buena medicina ante unas contraindicaciones llamadas Scola y David. El rebote vitoriano, una poción; y el argentino, de antibiótico. El público sudaba con el arbitraje, el juego se destemplaba y a los alicantinos se les inflamaban las meninges.
Fin del tratamiento
En un partido dominado por un TAU muy sano en su interior y con buena cara en parte de su exterior, ganó casi sin toser a un Etosa sin defensas.