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Jueves, 4 de mayo de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
Llorente pone a tiro la salvación
Una magistral jugada del rojiblanco permite a Yeste marcar el gol de un triunfo vital ante un Zaragoza que pegó tres postes
Llorente pone a tiro la   salvación
LA LOCURA. El guardameta César observa impotente cómo entra en su portería el tiro con la pierna 'boba' de Fran Yeste . / FOTOS: BERNARDO CORRAL, IGNACIO PÉREZ, FERNANDO GÓMEZ Y BORJA AGUDO
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LA FICHA
1-0 Alineaciones

Athletic: Lafuente, Lacruz, Ustaritz (m.77, Tiko), Luis Prieto, Amorebieta (m.67, Llorente), Orbaiz, Murillo, Iraola, Yeste, Guerrero (m.53, Joseba Etxeberria) y Urzaiz.

El gol

1-0: M.74. Gran jugada de Llorente, que se cuela por la línea de fondo y cede a Yeste que remata al fondo de las mallas.

Árbitro

Medina Cantalejo. Amonestó a Capi (m.21), Guerrero (m.35), Zapater (m.38), Joseba Etxeberria (m.61).

Incidencias

Practicamente lleno en San Mamés, que registró un ambiente sensacional. El césped fue regado momentos antes del partido, tras el calentamiento de ambos equipos.

Estadística

AthleticZaragoza

TIROS A PUERTA2/115/15

CORNERS03

JUGADAS DE ATAQUE110116

BALONES RECUPERADOS5449

BALONES PERDIDOS7878

FUERAS DE JUEGO32

PARADAS DEL PORTERO51

FALTAS COMETIDAS2014

TARJETAS AMARILLAS22

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Fue una jugada admirable, que ya está en la historia del Athletic. Entre las muchas definiciones que se podían dar al momento que atravesaba el fútbol rojiblanco cuando Fernando Llorente saltó al campo quedémonos con ésta: era un volcán de nervios incapaz de crear peligro. De repente, saltó el riojano. La primera pelota que recogió la pegó a puerta. Muy arriba. Dio igual. El mensaje estaba dado. Saltó tremendamente estimulado, dispuesto a desequilibrar. Estaba convencido de que era su noche.

Lo demostró en el minuto 29. Fue una acción genial y una maniobra muy generosa. Pisó la pelota junto a la línea de fondo, se fue de Militó, hizo el mismo regate a Ponzio, quien quedó tan aturdido como su compañero, y buscó a Yeste. El basauritarra anotó tras acomodarse la pelota en la derecha. Las cosas del fútbol. Cuatro goles de Yeste esta campaña y todos con su pierna 'boba', la diestra. A título comparativo, fue la del riojano una jugada de maestro del fútbol-sala, capaz de crear un prodigio en un metro cuadrado.

Llorente mostró cuáles son sus recursos. Hay gente que no le ha entendido nunca porque se le reprocha sangre fría. Pero su juego se comprende mejor cuando se admite que ésa es una cualidad, no un defecto. El debate queda zanjado con la magistral y decisiva jugada de ayer. Con Llorente el Athletic no sólo tiene un delantero de gran porvenir, sino de gran presente. El de anoche fue uno de los momentos más grandes de su corta vida y de los más importantes de la historia del club. Su jugada supone toda una liberación. La permanencia queda a tiro gracias a ella. Así lo entendieron los dos protagonistas del tanto, que lo recibieron con lágrimas en los ojos. Gritaron el gol entusiasmados, devueltos a la vida, sin las ataduras de ver la Segunda a la vuelta de la esquina.

Pesó la responsabilidad

La responsabilidad pesó demasiado al Athletic. Era el de Clemente un equipo nervioso e inquieto. Lastrado por la tensión, no tuvo en la primera parte ni juego ni presión. El Zaragoza se sentía cada vez más cómodo. Con ir a saco cada vez que Yeste recogía la pelota, tenía maniatados a los rojiblancos. Sin ser exigidos, los aragoneses se comportaron como un grupo más templado y peligroso. Las ocasiones comenzaron a llegarles por medio de Diego Milito, que estrelló tres balones en los postes, aunque el segundo de ellos fue anulado por fuera de juego. ¿De buena se libró el Athletic!

Antes del partido los jugadores del Zaragoza se saludaron sobre el césped con los rojiblancos. Enarbolaron los aragoneses sonrisas falsas. No venían a dejarse perder, sino a pegar una dentellada en cada contragolpe. La suya fue la sonrisa del tiburón.

San Mamés se hundía en una depresión nerviosa. No sabía qué hacer. Unas veces animaba y otras, algo inusual en este ejercicio, silbaba. Cuando más protestó fue en el minuto 35, cuando la primera jugada peligrosa rojiblanca concluyó con una volea de Urzaiz que Ponzio repelió con las manos. Todo el campo lo vio. Penalti, expulsión y media permanencia en la mano. Todos no. Medina Cantalejo, situado apenas a cinco metros, no se enteró de nada. Las desventuras con los árbitros continúan. Entre los cuatro últimos partidos han dejado de señalar tres penaltis monumentales en favor de los rojiblancos, dos en el Manzanares y uno anoche.

El contraste entre el optimismo que desprendían los seguidores antes del partido y el pesimismo que emanaba del juego y del resultado al decanso era muy cruél, sobre todo porque había llegado la noticia de que el Alavés se ponía por delante ante el Betis.

Clemente había adoptado una estrategia muy precavida. Su equipo no presionaba y el Zaragoza tenía ocasiones al contragolpe para dar y tomar. Menos mal que en este apartado Lafuente estuvo magnífico, sobre todo cuando nueve minutos antes del gol respondió con frialdad a un intento de vaselina de Ewerthon. La salida al campo de Etxeberria y Llorente en el tramo final demostraba que el equipo estaba dispuesto a irse al ataque sin evasivas. Clemente había apostado por Guerrero, pero la jugada no le salió bien, entre otras cosas porque el equipo no había sido capaz de crear ni una sóla ocasión de gol para sus hombres de ataque.

Para colmo, el Athletic fue un equipo muy descompensado. No había autoridad en el juego, al punto de que la mayor parte de la creación pasaba incomprensiblemente por un hombre a quien se asignan tareas oscuras como Lacruz.

El Athletic logró un triunfo afortunado ciertamente, pero no se encontró con los resultados deseados. El Alavés ganó y, aunque ya no puede ser superado por el Cádiz, el descenso se mantiene a tres puntos. No todo está acabado, pero el Athletic tiene la impresión de que lo más difícil ya está superado. Mantiene la mano a su favor.



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